Mucha agitación, nula recompensa

Aspecto del graderío de Fondo Norte de El Arcángel durante un partido. Aspecto del graderío de Fondo Norte de El Arcángel durante un partido.

Aspecto del graderío de Fondo Norte de El Arcángel durante un partido. / el día

Después de cinco partidos, Juan Merino sigue sin dar con la tecla que haga reaccionar al Córdoba. Más bien, resultados en mano, habría que decir que todo lo contrario, pues el equipo está más abajo en la clasificación y la distancia con la permanencia ha pasado de uno a cinco puntos, si bien es cierto que con una reducción sensible de la presencia en las áreas. ¿Qué pasa entonces? Pues básicamente que el CCF sigue siendo muy vulnerable defensivamente pese a las múltiples variantes de estilo y tácticas que ha ofrecido el técnico.

Merino llegó hace poco más de un mes con unas ideas muy claras en cuanto a modelo. El Córdoba pasó a jugar un 4-4-2 con el principal reto de ser fuerte atrás y, desde ahí, ir creciendo. Desde entonces, la sangría ha menguado de manera considerable, pero el equipo ha encajado en todos los partidos y eso le ha dado para sacar apenas un par de empates, en las dos citas en las que marcó. Es por eso que el gaditano dio un paso más hace un par de jornadas, dibujando un sistema con tres centrales y dos carrileros que protegiera más el marco propio y que ya le había dado sus frutos el pasado curso cuando llegó, en una situación igual de dramática, al banquillo del Nàstic.

Pero la frustración lógica de ver que los resultados no llegan han invadido también al entrenador de La Línea. En el tramo final de la cita con Osasuna perdió la calma de la que ha hecho gala siempre y terminó con un dibujo inintelegible, con dos pivotes cerrando atrás y dos volantes como mediocentros. Todo para terminar cediendo una nueva derrota por la mínima.

Un traspiés que no le privó de dar continuidad al dibujo en Sevilla. Sólo duró 40 minutos, porque el filial desbordó en ese tiempo por fuera y por dentro a una zaga muy blanda. Y ese es el gran problema, que deja en un segundo plano el sistema, porque tampoco mejoró luego con el 4-4-1-1 ni ante un equipo con diez. Los nervionenses igualaron tras el enésimo balón tocado en la estrategia, dando muestras de que la marca zonal hace aguas. Un ejemplo más de que hay muchas cosas aún por corregir para alcanzar el equilibrio que pide la competición. El miedo es que cada vez queda menos tiempo...

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