Merino, adiós en diferido y "en deuda"

  • El linense pide "remar juntos y unidos" para tener "un final feliz" logrando la salvación

Con un comunicado publicado por el propio Córdoba en sus canales de información, Juan Merino cerró ayer de manera definitiva su etapa en el club blanquiverde, previa despedida de la plantilla en el vestuario de El Arcángel. El técnico linense, fulminado en la tarde del lunes víctima de los malos resultados y tras siete partidos sin victoria que han llevado al equipo a la posición de colista, con la permanencia a seis puntos, agradeció la "profesionalidad" y "el trato" a todo el personal del club. En su mensaje, el gaditano también elogió la "gran calidad" de la afición y se mostró "en deuda" con ella por no haber logrado los objetivos para los que fue contratado el pasado 17 de octubre con una vinculación hasta junio de 2019 que se ha visto cortada de raíz tras apenas 47 días.

En su nota, Merino apuntó que "la principal misión que se nos encomendó fue reconstruir e impregnar al equipo con los valores propios del club", algo que en el mes y medio que ha estado al frente de la plantilla ha "intentado imprimir" con parte de su "filosofía", transmitiendo "los valores de respeto, diálogo, compromiso y esfuerzo". Pero a todas luces, su modelo no ha cuajado, porque los resultados no han llegado en siete partidos en los que lo más positivo han sido tres empates pese al "inmenso trabajo" de los jugadores "en busca de la progresión y mejora como equipo".

Pero quizás lo que le faltó al entrenador de La Línea fue terminar de apostar por un modelo. Porque en siete partidos utilizó tres dibujos tácticos (4-4-2, 3-5-2 y 4-2-3-1, con ligeras modificaciones en función de los partidos) y sólo repitió once en los dos primeros, sin conseguir en ningún momento la ansiada fortaleza defensiva sobre la que quiso cimentar su éxito, pues el Córdoba encajó gol en todas las jornadas, perdiendo de manera paulatina sus señas de identidad hasta verse totalmente desarbolado el pasado sábado en Huesca.

Merino, que catalogó como "caprichoso" el fútbol, se mostró "seguro" de que "la constancia y el esfuerzo traerán la recompensa esperada", que no es otra que una permanencia que hoy se ve al filo de lo imposible. En su nota, el gaditano incidió en su convencimiento de que la "dedicación, constancia y trabajo" de los rectores cordobesistas harán que el club siga "creciendo para intentar conseguir sus objetivos". Y, tras alabar el "respeto y comprensión" de la afición, sin cuya ayuda "difícilmente habría esperanza de llegar a buen puerto", finalizó con una nota emotiva que refleja su frustración por no haber sabido enderezar el rumbo del proyecto: "Mi corazón siempre estará en deuda con vuestro sentimiento hacia el Córdoba Club de Fútbol".

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