Jorge Romero se deja las puertas abiertas

  • Con un "sentimiento de agradecimiento", el cordobés se va del club para apostar por "ser entrenador profesional"

Jorge Romero, visiblemente emocionado, durante su despedida. Jorge Romero, visiblemente emocionado, durante su despedida.

Jorge Romero, visiblemente emocionado, durante su despedida. / juan ayala

Arropado por todo su cuerpo técnico -y algunos miembros del que tuvo en el filial- y gran parte de la plantilla, Jorge Romero vivió ayer su despedida del Córdoba, aunque se dejó las puertas abiertas para una vuelta futura. Pese al ofrecimiento de la nueva propiedad de continuar ligado a la entidad, exprimiendo un contrato que desde el pasado junio unía a las partes hasta junio de 2020, el cordobés ha optado por emprender una nueva aventura para apostar por "ser entrenador profesional". Salva Romero, su segundo desde que llegó al Córdoba B en marzo, también se marcha con él.

Tras un extenso capítulo de agradecimientos, en el que tuvo palabras para Iñaki López Murga, que lo llevó al CCF; Rafael Berges, que lo subió al primer equipo, y, especialmente Luis Carrión, porque lo "hizo visible como entrenador profesional", además de la anterior propiedad y la actual, la afición y los medios de comunicación, Romero ha deseado que Sandoval cuente desde ya con "el mismo apoyo" que él ha sentido porque "su suerte será la nuestra". "No sé qué pasará, sabemos de la dificultad de la situación, pero los jugadores van a dar todo para que esto cambie", explicó el ya extécnico blanquiverde, que está seguro de que "pase lo que pase el club se repondrá y será grande".

"Espero en el futuro volver, pero ahora siento que vengo de haber cumplido un sueño y creo que no hay un sitio para mi donde me sienta identificado. Apuesto por ser entrenador profesional y ojalá pueda volver algún día, pero ahora no es el momento; es el momento de encontrar un proyecto que me ilusione", explicó Jorge, visiblemente emocionado durante una comparecencia en la que habló de todo, sin tapujos, como lo hizo desde su primera rueda de prensa al frente del primer equipo en diciembre. Es más, el preparador cordobés recordó que si tiene que "pedir perdón es por no haber conseguido los resultados esperados, pero he hecho en cada momento lo que sentía".

"Me he equivocado más de lo que he acertado", insistió el técnico, que no tiene dudas de que su mejor recuerdo "seguramente sea el debut como entrenador del Córdoba, el más especial, junto cuando me dicen que voy a ser entrenador del equipo". En el otro lado de la balanza, Romero fija con claridad "la segunda parte ante el Tenerife, no sólo por mí, porque no pensaba en mí y en mi salida, sino más por un sentimiento de pena colectiva, esa pena de no poder devolver a la gente lo que espera que le demos". Un factor para el que no crea que haya influido de manera negativa su juventud, porque se "si no me hubiera visto capacitado, por mucho sueño que fuera, lo hubiera rechazado". No lo hizo, y duró apenas 70 días, en los que no ha podido reconducir la marcha de un equipo que deja a once puntos de mantener su plaza en Segunda División.

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