González agranda su beneficio y León avala personalmente

  • El acuerdo sellado ayer deja un millón más de lo previsto a Azaveco, que cumplió sus exigencias

León, a su llegada a El Arcángel acompañado de Rafael Campanero. León, a su llegada a El Arcángel acompañado de Rafael Campanero.

León, a su llegada a El Arcángel acompañado de Rafael Campanero. / álex gallegos

La compra del Córdoba por parte de Jesús León nunca estuvo rota, por mucho que ambas partes se empeñaran en mostrar lo contrario desde que el pasado día 12 de enero Carlos González asegurara que seguiría hasta el mes de junio en el club. Ya antes, el 10 de enero, día en que se congeló a última hora el traspaso de poderes, hubo conversaciones antes de que Jesús León y Luis Oliver comparecieran para dar su versión del fracaso en la negociación. Y los contactos no cesaron desde entonces, aunque sí se han llevado en un plano menos mediático, hasta alcanzar ayer en una notaría de Madrid un acuerdo satisfactorio para ambas partes y que presenta diferencias sustanciales con el primero alcanzado.

La primera variación importante es el montante final de la operación de traspaso del 98,7% de las acciones del club blanquiverde, las que controlaba la familia González a través de Azaveco SL. Finalmente, el coste de la operación se ha ido hasta los 9,5 millones de euros, uno más de los inicialmente fijados. A cambio, Jesús León consigue mayores comodidades en los pagos. Además del millón entregado ya, el montoreño realizó ayer un segundo pago de dos millones de euros más. El resto se abonarán en los plazos estipulados hasta el junio de 2020, un año más de plazo que el inicialmente acordado.

Una de las claves para que la negociación terminara con apretón de manos fue la salida de Luis Oliver de la misma. González ya avisó de que no cerraría la venta si el navarro figuraba en la sociedad -Aglomerados Córdoba SL- que iba adquirir el club. Finalmente, Jesús León se hizo con la participación de Oliver en dicha sociedad y adquirió las acciones de Azaveco de manera total.

Además, León accedió a otra de las grandes exigencias de González, la de avalar de manera personal la compra, para evitar la posibilidad de que se produjese una pignoración de las acciones del club, como el pasado día 12 de enero deslizó Carlos González. El montoreño aclaró al respecto que en el contrato firmado ayer en Madrid "están incluidas todas las cláusulas que había y se ha incluido una por la que yo avalo personalmente y con mis sociedades la operación". Entre esas cláusulas que se mantienen en el acuerdo figuran las que eximen a la familia González de cualquier perjuicio que pudiera derivarse hacia el club fruto de su gestión.

No es de extrañar, por tanto, que el nuevo propietario del Córdoba reconociese que "ha sido la operación más difícil y más emocionante" que ha afrontado en su trayectoria profesional.

Finalmente, la discreción en las conversaciones y la total predisposición de Jesús León para acceder a las exigencias de Carlos González hicieron posible que a la salida de la notaría, las caras fuesen muy distintas a las que pudieron verse en el primer intento de acuerdo final entre las partes.

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