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Gabinete de crisis: hay que arreglar esto

  • Pese a estar en el 'top 5' de equipos que más faltas cometen, el Córdoba continúa repitiendo errores a la hora de frenar los avances enemigos por su falta de contundencia

  • Es el segundo conjunto más goleado

Luis Carrión charla con Álex Gómez, ayer durante el partido del filial. Luis Carrión charla con Álex Gómez, ayer durante el partido del filial.

Luis Carrión charla con Álex Gómez, ayer durante el partido del filial. / edu luque

"Hay que ser defensivamente fuertes, ser más sólidos y agresivos. No somos contundentes". Este es el mensaje más concluyente que Luis Carrión dio en la sala de prensa de Los Cármenes, después de otro mal partido en el que el Córdoba volvió a repetir sus peores pasajes en cuanto a la seguridad de la meta propia. Encajó tres goles que lo convierten en el segundo equipo más goleado de la categoría de plata con 11 dianas -sólo la recién ascendido Cultural Leonesa es más vulnerable (13)- con una proyección insostenible que se acerca a los 80 tantos encajados a final de campaña, si bien lo peor de todo es la sensación de endeblez mostrada que facilitó un puñado de ocasiones clarísimas más para el Granada que entre Pawel y la falta de acierto dejaron afortunadamente en nada. Queda patente cuál es a día de hoy el principal hándicap del conjunto blanquiverde, aunque lo que no está tan claro es cuál es la solución a estos males que lo mantienen anclado a la zona baja de la clasificación.

De momento, la última semana, con las incontestables derrotas ante el Tenerife en la Copa del Rey y la liguera ante el cuadro nazarí, ha servido para ver que no es un problema exclusivo de nombres, pues Carrión ha utilizado hasta 21 titulares diferentes entre los dos partidos. La raíz es bastante más profunda y pasa por el trabajo táctico en el juego sin balón -y mira que el técnico ha insistido en él desde el comienzo de los entrenamientos allá por mediados del mes de julio- y, sobre todo, en saber medir cómo y cuándo se tienen que frenar los avances del contrario. En resumen, contundencia.

Los tres tantos de Los Cármenes reflejan la pasividad a la hora de defender, algo gravísimo

Y eso no pasa exclusivamente por cometer faltas. Baste el dato de que el Córdoba está en el top 5 de los equipos de la categoría que más infracciones cometen, con un total de 95 en estas primeras seis jornadas del campeonato. En Los Cármenes, Prieto Iglesias señaló hasta once, cinco por debajo de la media de 16 por partido que arroja el acumulado, que es una menos de las que hizo el Granada (17) para quedarse con los tres puntos en juego. El problema no es tanto la cantidad, sino la calidad, entendiéndose como cuándo es necesario parar el juego para contrarrestar al enemigo de turno. Algo en lo que este CCF de Carrión no termina de estar firme, algo que no acaba de interiorizar como lo hacen sus rivales.

Ejemplos para fundamentar este hecho hay unos pocos desde el inicio de la campaña (Josema ante Salvi en los dos goles del Cádiz; Joao Afonso y Edu Ramos ante Borja Iglesias en el tropiezo con el Zaragoza; Fernández ante José Arnáiz en el Mini Estadi...), y el sábado se volvieron a repetir en Los Cármenes sólo tres días después de que el preparador cordobesista no pudiera ocultar su enfado por la forma en la que el equipo dijo adiós a la Copa (indolencia y falta de contundencia defensiva) ante el Tenerife. Entonces la excusa, entre comillas, podía estar en que jugaba el once B, la gente menos utilizada, o que el torneo tampoco importaba demasiado, pero en Granada no hay por dónde sostener el plan.

Sin restar mérito al conjunto albirrojo, en especial a Darwin Machís, lo cierto es que ver los goles repetidos de Los Cármenes -la plantilla visionará, como de costumbre, el vídeo del choque el martes en la vuelta a los entrenamientos- descubre errores groseros por falta de intensidad a la hora de ir al balón o al hombre (ya se sabe la máxima del fútbol de que esa combinación hay que romperla para alcanzar el éxito defensivo).

En el 1-0, los fallos van de izquierda a derecha. Galán elige mal la salida a la presión a Menosse, ya en campo propio, dejando libre a Víctor Díaz que controla y ante la llegada tardía al cierre de Aguza pone un envío entre la defensa y el portero que Joao Afonso no ataca en el primer palo y Machís, en el segundo, remacha el balón tras ganar la posición a Fernández. Hasta cuatro opciones para frenar al rival sin conseguirlo para verse por debajo en el marcador antes del minuto 10, con lo que eso ya significa para un CCF que ya ha demostrado de sobra su dificultad para reponerse a los golpes.

Pero peor es aún lo que pasa en el 2-0, de nuevo con el venezolano como protagonista. El extremo recibe en tres cuartos y pegado a la banda izquierda, se revuelve ante Fernández y va buscando el centro dejando atrás la marca del lateral, manteniéndose en pie ante el arreón, sin contundencia, de Edu Ramos, para terminar lanzando un tiro ajustado al palo desde la corona del área ante la flotación de Josema y la tardía reacción de Pawel que dejó el encuentro visto para sentencia al inicio del segundo acto.

Y el 3-0 fue un poco más de lo mismo, con los mismos y graves problemas a la hora de frenar las acometidas del enemigo. Machís se mete entre Caballero, Joao Afonso y Fernández -sí, hasta tres defensores en mitad del campo propio sin decisión para tirarlo al suelo o cortar el balón- para pisar área y lanzar un tiro cruzado que Pawel rechazó para dejar el balón muerto para Joselu, que sí había seguido la jugada mientras Josema se desentendía ya de la misma.

Son sólo tres ejemplos de lo mal que defendió el Córdoba en Los Cármenes, donde concedió mucho a un Granada que como, ya hicieron antes otros equipos, no desaprovechó el regalo y sacó las vergüenzas a un cuadro cordobesista que debe volver a empezar de cero para reajustarse, porque con esa sangría defensiva será difícil salir de la zona baja.

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