Un verano solidario en Arán

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Hay quien afronta su verano lejos de la costa, sin la cercanía del mar y sin el ajetreo de los chiringuitos de la playa. Es el caso de José Carlos Arroyo, un joven de 24 años licenciado en Administración y Dirección de Empresas que este verano decidió dar un giro a sus vacaciones y, como voluntario de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), cruzó en autobús la Península para participar como monitor en un campamento para niños oncológicos. Se trata de una actividad que se organiza desde hace cuatro años de manos de la delegación de la AECC de Lérida, y en la que en esta ocasión han participado 18 pequeños de la provincia de Córdoba.

"Es sorprendente la naturalidad con que hablan los niños de su enfermedad. Charlan sobre sus sesiones de quimioterapia, sobre los tumores que han padecido sin ningún miedo... Demuestran una madurez tremenda, sorprendente, más propia de un adulto que de una persona de poco años", reflexiona Arroyo al hacer un repaso de su experiencia.

A los niños, el campamento les sirve "para salir de la monotonía de los hospitales y los medicamentos", aunque son los monitores quienes verdaderamente reciben una lección de "madurez". "Es la primera vez que participo en una actividad de este tipo, pero repetiría sin pensarlo", aseguró el monitor. José Carlos Arroyo se hizo voluntario de la asociación hace dos años por su "especial sensibilidad con los niños". "No he tenido ninguna experiencia familiar con el cáncer, pero me interesaba la idea de ayudar a que los pequeños pudieran mejorar su calidad de vida", comenta. Y está claro que unas vacaciones de este tipo les ayuda a salir adelante.

El campamento se celebró entre los días 13 y 20 de julio en la localidad de Salardú, en el valle de Arán, en Lérida, un paraje natural con aire limpio, alejado de la polución de las ciudades, de los ruidos del tráfico y del estrés de los horarios escolares. En total, participaron 140 niños con edades comprendidas entre los 6 y los 16 años venidos de toda España; además, les acompañó un equipo de médicos y psicólogos de la AECC. "Han sido unos días con muchísima actividad, desde primera hora de la mañana hasta la noche. Los niños tienen energías inagotables y necesitan estar ocupados durante todo el día", describió el voluntario.

Además de excursiones a las famosas pistas de nieve de Baqueira Beret para darse un paseo en el telesilla, los asistentes han podido montar a caballo por los parajes del valle de Arán, han hecho rafting por las aguas bravas de un río y han practicado la escalada. Tampoco han faltado los chapuzones en una piscina climatizada o los talleres educativos de teatro, periodismo o manualidades. "El rafting fue la actividad preferida de los niños, y entre los talleres destacó el de prensa", narró el joven. La delegación provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer organiza otro campamento para niños en un cortijo de la localidad de Cabra desde hace una década. Y, como el de Lérida, los pequeños acuden con los gastos pagados.

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