"No veonecesariala sucesiónde Chaves"

  • Gracia afronta su segunda legislatura como portavoz parlamentariocon el reto de mantener el acuerdo que marcó el Estatuto

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-La legislatura que arranca llega con la cartera llena de tareas de peso y con la peculiaridad de que los líderes de los dos grupos de la oposición -Javier Arenas (PP) y Diego Valderas (IU)- se sientan en el Parlamento. ¿Habrá un cambio en la estrategia del Grupo Socialista para dar respuesta a ese escenario?

-Nuestro trabajo va a venir marcado por el desarrollo del programa electoral del PSOE, en eso no vamos a cambiar, pero es verdad que esta legislatura va a ser muy viva, con un horizonte de más de 20 compromisos legislativos en el marco del desarrollo del Estatuto de Autonomía y con el reto de impulso a las políticas sociales, educativas y sanitarias. En cuanto a la presencia de Arenas y Valderas en la Cámara, estoy seguro que eso le dará más relevancia al debate.

-¿Cree que el hecho de que ambos ocupen un escaño puede hacer más agresiva la oposición?

-No creo que IU vaya por esa línea, entre otras cosas porque, al margen del consenso en el Estatuto, ya lo hizo en el día a día de la anterior legislatura. El PP es evidente que ya tuvo esa estrategia en los cuatro años pasados.

-Pero, ¿teme que la crispación de la que se ha librado Andalucía en el pasado mandato sí tiña ahora las paredes del Parlamento?

-Se equivocarían, Arenas especialmente, si plantearan su oposición desde la crispación. Se puede ser duro en los posicionamientos, pero sin perder el respeto al adversario. Yo espero poder llegar a niveles de acuerdo como el que rodeó al Estatuto. Si entonces fuimos capaces de ponernos de acuerdo, no será difícil ahora en lo que tiene que ver con el desarrollo de nuevos derechos o el nuevo sistema de financiación.

-En este último punto, el problema no creo que esté en Andalucía, sino con algunas comunidades autónomas.

-Pero tenemos claro que si alguien plantea un modelo de financiación basado en la insolidaridad, los andaluces estaremos en frente, y para ello es preciso que los partidos tengamos aquí una posición unitaria que responda al interés general de nuestra tierra.

-A priori, parece que eso no debe ser complicado teniendo como base el articulado del Estatuto.

-Así es, ya que establece unos principios que fijan criterios básicos de población, igualdad en la prestación de servicios por parte del Estado y solidaridad.

-Habla de acuerdo y diálogo, ¿pero no todo será tarea de la oposición, no?

-Por supuesto, pero ello conlleva que no haya posiciones previas por parte de nadie y tener claro que no se nos pueden pedir cosas que transgredan nuestro programa, porque los ciudadanos nos piden explicaciones a nosotros.

-Mantiene que no hay que dar cabida a la crispación, pero hay quien estima que usted debería tener un perfil más agresivo como portavoz. ¿Sería bueno?

-Cada uno es como es. Mi trayectoria política está ahí y nunca ha dado cabida al insulto. No voy a cambiar ahora.

-Su trabajo es el de apoyo al Gobierno desde el Parlamento. ¿Ve que su labor es menos agradecida que la del resto de portavoces?

-Yo asumo que el protagonismo lo tiene el Gobierno y la oposición, y es algo que no me cuesta, porque no soy persona de relumbrón.

-En la anterior legislatura usted fue elegido portavoz socialista en sustitución de José Caballos, que salió tras una crisis en el PSOE sevillano. Heredó, por tanto, su equipo. ¿Estará más cómodo con el nuevo grupo?

-Siempre sentí el anterior equipo como mio, pero es cierto que ahora he tenido más margen y no es lo mismo trabajar con una dirección que te encuentras que con una que conformas tú.

-¿Sabe ya la estructura que tendrá el grupo y los nombres con los que contará?

-En cuanto a la organización, junto al portavoz y al secretario general habrá varias secretarías generales adjuntas que coordinarán áreas de trabajo, algo que permitirá mayor eficacia y más labor en equipo. Será algo así como un núcleo duro. Luego estarán los portavoces de comisiones, aunque empezaré a conformarlas ahora, una vez conocida la estructura del Gobierno.

-¿Se quedó compuesto y sin novia cuando supo que Bibiana Aído sería ministra de Zapatero?

-Es cierto que había pensado en ella para una tarea en el grupo, y así lo comenté con Manuel Chaves. En cualquier caso, estoy satisfecho con su nombramiento, porque es una persona con una formación política incuestionable y con una gran solidez en sus posiciones.

-¿No le achaca, quizás, falta de experiencia?

-Puede parecer un caso insólito, pero no hay que olvidar que, sin ir más lejos, Zapatero sólo había sido diputado antes de ser presidente del Gobierno.

-Había muchas miradas puestas en el nombramiento del portavoz parlamentario porque se pensó que sería un primer paso del puzzle que podría conformar Chaves para su posible sucesión. El hecho de que usted permanezca en su tarea, ¿es un signo de que nada va a cambiar en estos cuatro años?

-Las miradas eran lógicas porque el portavoz es una figura clave en el engranaje político, pero fue el propio Chaves quien descartó el puzzle en clave sucesoria cuando se puso a disposición del partido para ganar las elecciones de 2012.

-¿Le hubiera gustado ser consejero en esta legislatura?

-Yo estuve ochos años en el Gobierno y pasé por tres consejerías, y le aseguro que no tengo añoranza de esa etapa. De hecho, ya tenía asumido, personal y psicológicamente, que podía no ser portavoz parlamentario.

-¿Será posible imprimir mayor ritmo a las iniciativas legislativas?

-En la pasada legislatura, la dedicación al Estatuto pudo provocar ralentización en el trabajo legislativo ordinario, pero ahora los proyectos de ley que envíe el Gobierno a la Cámara no van a sufrir ningún retraso que no sea el de los plazos que establece el Reglamento de la Cámara y el derivado del tiempo que precisa un debate rico y sosegado. Sólo cuando haya una razón política razonable se podría justificar que un proyecto de ley duerma el sueño de los justos. De seis a ocho meses debería ser un tiempo más que suficiente para la tramitación, que no será por urgencia salvo en casos en los que sea necesario.

-¿Se ratifica en que de reformar el Reglamento, nada?

-No hace más de un año se hizo una reforma de calado y ahora sólo IU ha manifestado ese deseo, para resolver un problema que le sobreviene por el resultado electoral. Les he ofrecido posibilidades de estudiar soluciones sin reformar nada.

-Usted es diputado desde 1982. Puede que haya quien piense que está agotado, como dicen de Chaves tras 18 años de gobierno.

-No me siento así, aunque reconozco que personas como yo requieren ser complementadas con otras que lleven menos años y que traigan otro empuje.

-Dice que Chaves ha cerrado el debate sobre su sucesión, pero ¿cree que sería buena una renovación?

-Chaves es una persona fresca de ideas y con capacidad de innovación permanente. No veo necesaria la sucesión, aunque el tiempo y él lo dirán.

-La bajada de cinco escaños el 9 de marzo, ¿es una llamada de atención al presidente?

-No lo creo. Es fruto del desgaste normal por la permanencia en el poder, aunque no podemos olvidar que mantener la mayoría absoluta aquí es difícil.

-Ve fuerte a Chaves para seguir como candidato, ¿y para mantenerse en la Secretaría General del PSOE-A?

-Dependerá de lo que él plantee, pero está claro que si hubiera otro secretario general, la sintonía entre el Gobierno y el partido está garantizada, porque hay total cohesión interna.

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