El 11% de las tiendas de coches y de alimentos piensa ya en cerrar

  • El nuevo Índice de Confianza del Comercio Minorista señala que el 40% de los comerciantes está seguro de que este año será peor para ellos que 2007 · Algunos sectores asumen ya una reducción de la plantilla

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Cenicientos o incluso negros nubarrones se ciernen sobre la actividad económica de los pequeños comerciantes cordobeses, o al menos eso se desprende del Índice de Confianza del Comercio Minorista, una nueva herramienta estadística creada por la Cámara de Comercio y que refleja que cuatro de cada diez propietarios de este tipo de establecimientos auguran que 2008 será para ellos un año peor que 2007. El informe hace, además, un análisis detallado por sectores y evidencia que son dos los que están más atemorizados por la crisis económica: el de la alimentación y el de la venta de vehículos. Hasta tal punto que una de cada diez tiendas de comestibles y uno de cada diez concesionarios o de puntos de venta de accesorios para coches sopesan ahora mismo la posibilidad de cerrar o traspasar su negocio ante la escasa rentabilidad.

El nuevo Índice del Pequeño Comercio, que sigue una metodología similar a la del ya tradicional Índice de Confianza Empresarial de la Cámara, realiza una amplia previsión de 2008 y analiza no sólo la confianza de los comerciantes sino también otros aspectos como las espectativas de ventas o los precios. En el primero de los casos, por ejemplo, se ve que es el sector de las farmacia, las droguerías y las perfumerías es el que más teme una caída de la demanda, seguido del de la alimentación y el de los coches, mientras que los que auguran una subida de los costes más acusada para el cliente son también los de la alimentación y los vehículos más el del textil, el calzado y los complementos. En el caso contrario se encuentran las tiendas de electrodomésticos, que creen que sus precios bajarán, algo que también piensan en las farmacias. En todo caso, el profesor de ETEA Gabriel Pérez Alcalá, que colabora con la Cámara en estos estudios, señaló durante la presentación del índice que, en todos los ámbitos comerciales, se aprecia el temor a que estemos ante un año inflacionista, lo que consideró "preocupante".

El índice refleja por contra algunos datos alentadores, que demuestran que los comerciantes están atravesando una mala racha, como toda la economía, pero que no temen por ahora que llegue una situación catastrófica. Así, la mayor parte de ellos tiene claro que no reducirá su plantilla, un hecho que únicamente no se produce en el caso de los concesionarios (donde el 33% de los empresarios estudia reducir su plantilla), de las tiendas de alimentación (donde este índice está en el 20%) y de las de textil y calzado (9,4%).

Además de estos sectores, resulta también curioso el caso del de la madera, donde el 66% de los empresarios están convencidos de que su negocio irá a peor en 2007. Este pesimismo, sin embargo, no se filtra al resto de previsiones, ya que ni temen en general un descenso de las ventas, ni una gran inflación, ni un decrecimiento notorio de la inversión o de la plantilla. Además, ninguno de los consultados piensa en cerrar, aunque casi todos tienen claro que este año comprarán menos a sus proveedores con el fin de liquidar los stock que hayan podido quedar.

El estudio de la Cámara, que fue presentado ayer en su sede por su presidenta, María Dolores Jiménez, lo elabora el Servicio de Estudios de la institución, y en concreto Francisco J. Bocero, Rafael Reyes y Sensi Soto. Además de la previsión de 2008, también se plantea en él un análisis del 2007. Del pasado año, casi la mitad de los comerciantes consultados considera que fue bueno, mientras que sólo el 11% lo tacha de malo. Eran, parece evidente, otros tiempos.

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