Los sospechosos del homicidio de Ciudad Jardín se enfrentan a 37 años

  • Un tribunal popular juzgará a partir del 19 de enero los hechos, que se produjeron en febrero de 2006 después de que un hombre se negara a pagar a unos 'gorrillas'

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Un tribunal popular enjuiciará a partir del próximo 19 de enero a los dos procesados por el crimen ocurrido en febrero de 2006 en la calle Infanta Doña María, en Ciudad Jardín. La Fiscalía Provincial solicita penas que suman 37 años de prisión para los dos procesados, que supuestamente apuñalaron a un vecino días después de que éste se negara a darle unas monedas por indicarle dónde debía aparcar el coche en la plaza de toros.

El crimen, que sobrecogió a todo el barrio, se produjo el día 27 de febrero. Según relata el Ministerio Público en su informe provisional de acusación, aquella tarde los individuos se reunieron "para darle un escarmiento" a la víctima, a la que encontraron subiéndose a su vehículo en compañía de su pareja y del hijo de ambos, de pocos años de edad. Los sospechosos rodearon el coche, lo acorralaron y, para amedrentar al usuario, empezaron a golpearlo con piedras y barras metálicas que habían cogido de un contenedor de escombros.

"Te vas a enterar", le gritó uno de los acusados, G. A. V. Ambos iniciaron un forcejeo, en el transcurso del cual un tío de la víctima salió a la calle e interpeló a los agresores. En ese momento, el hombre aprovechó para levantarse del asiento del conductor, pero G. A. V., supuestamente, le clavó una navaja de diez centímetros de hoja a la altura del tórax, lo que le causó la muerte por taponamiento cardíaco. Aunque el herido intentó atrapar a los agresores, sólo pudo avanzar unos pasos y se desplomó. El Ministerio Fiscal reproduce las palabras de uno de los acusados cuando la víctima ya estaba tendida sobre el asfalto: "Vámonos, que ya está todo hecho", le dijo G. A. V. a Á. T. M., que fueron enviados a prisión por el juez de guardia de manera preventiva.

Alternativamente, el Ministerio Fiscal expone otra versión de los mismos hechos. Según esta tesis, la víctima intentó defenderse con un destornillador largo y una navaja, armas con las que corrió detrás de los acusados. Pero al ponerse a la altura de Á. T. M., el acusado, "con intención de causarle la muerte", le clavó supuestamente una puñalada a la altura del tórax que le causó la muerte casi instantánea. En caso de que el jurado considere probado este supuesto, la acusación pública propone 29 años de cárcel por un supuesto homicidio.

Frente a estas dos versiones, la defensa de uno de los encartados -Á. T. M.- solicita su absolución, al entender que las declaraciones de los testigos son contradictorias. Hasta tal punto llegan estas divergencias que, si todas las versiones se tuvieran en cuenta, la conclusión es que "se realizaron hasta tres homicidios distintos".

En la agresión, de hecho, participaron otras personas, aunque durante el período de instrucción la Fiscalía solicitó el sobreseimiento de estos cargos. La investigación judicial se vio llena de contradicciones debido a las dificultades para que los testigos oculares reconocieran a los implicados en el crimen.

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