Los nuevos sistemas de cultivo reducen los efectos de la vecería sobre el olivar

  • El director general de Planificación y Análisis de Mercados de Agricultura, Rafael Martín Ballesteros, señala que "tenemos que acostumbrarnos a la nueva realidad, en la que vivimos en ciclos de cosechas altas"

LOS estudiosos del olivar coinciden en que los cambios en los hábitos de cultivo de los últimos años están afectando a todos los pilares del sector, desde el puramente agrícola al industrial y comercial. De hecho, ahora que los precios del aceite no son los más deseables para los productores, los expertos coinciden en que la cosecha de aceituna ya no sufre esos altibajos de antaño provocados por la vecería -que consiste en que tras un año de abundante cosecha de fruto se sucede otro en el que la cosecha es más reducida.

Las causas de que ese fenómeno sea cada vez menos llamativo obedece a que a las nuevas prácticas agrícolas, como el regadío o el cultivo intensivo que se están aplicando desde hace varios años, están logrando que las fluctuaciones de la cosecha de un año para otro sean menores. El propio director general de Planificación y Análisis de Mercados de la Consejería de Agricultura, Rafael Martín Ballesteros, fue quien avaló esta premisa en un encuentro en Córdoba con olivareros, donde dijo que "tenemos que acostumbrarnos a la nueva realidad, en la que vivimos en ciclos de cosechas altas y en la que la OCM ya no es la que era tras desparecer el desacople".

Martín Ballesteros fue más allá e indicó que esa nueva situación es la que está generando una mayor existencia de stocks y, por tanto, influyendo en la caída de los precios de venta del aceite de oliva, de tal forma que los incrementos de producción irán más deprisa que los de consumo, por lo que "el sector tendrá que hacer un gran esfuerzo para comercializar toda la producción" y evitar una caída de precios. Añadió que el refuerzo de iniciativas públicas y del sector "es muy importante para dinamizar el mercado del aceite de oliva", ya que "el precio actual no es rentable para los productores".

El director general resaltó que el sector olivarero andaluz debe de amoldarse a la realidad, caracterizada por una alta producción y la necesidad de aumentar el consumo exterior a unos precios razonables para toda la cadena de distribución. En cuanto a la posible paralización de la venta de aceite por los productores ante los bajos precios, señaló que la Junta siempre estará al lado de las medidas que éstos adopten, ya que "son ellos los dueños de su destino".

No obstante, apeló a la necesidad de una "buena organización", ya que la industria está muy dispersa y la "concentración es el camino a seguir". El primer aforo para la campaña actual vaticina una producción de aceituna total de 1.097.448 toneladas de aceituna en la provincia de Córdoba, de las que 41.000 son ya de verdeo, ya que esa campaña está finalizada, y 1.056.448 irán a parar a las almazaras para transformarse en 206.000 toneladas de aceite oliva. Para toda Andalucía, se esperan 979.017 toneladas y 1,2 millones para toda España, unos baremos que se acercan mucho a los registrados en la temporada aceitunera de 2007-2008.

El delegado de Agricultura, Francisco Zurera, ya indicó que esas cifras que se esperan para Córdoba se deben a que tras un otoño e invierno relativamente secos en los que el olivar presentaba un mal aspecto vegetativo, la situación mejoró notablemente gracias a las lluvias de abril y mayo. No obstante, aseguró que "cabe considerar el año como seco para el olivar, ya que más del 50% de las precipitaciones se concentraron en tan sólo tres días de noviembre, del 20 al 22, y en dos semanas de abril, del 7 al 20. La floración fue buena, pero la meteorología afectó de forma negativa a la polinización y el cuajado del fruto", indicó el delegado.

Además, puntualizó que el estrés hídrico que sufrió el olivar en el mes de agosto, "que no ha sido compensado con las lluvias de septiembre", ha ralentizado el desarrollo de la aceituna, fundamentalmente en la variedad picual, "lo que repercutirá en su producción final, ya que no está tan cargada como le correspondería".

Respecto a la variedad hojiblanca dijo que "el año anterior tuvo mucha carga, pero debido a su marcada vecería, este año coincide con el de inferior producción". De la arbequina aseguró que presenta una cosecha similar a la de 2007-2008, "ya que se trata fundamentalmente de plantaciones nuevas, muchas de ellas de regadío", mientras que de la picuda aseguró que "se trata de una variedad que presenta una cosecha muy irregular".

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