Los retos pendientes

  • La designación conlleva algunos objetivos para mantener la tradición en el tiempo

Objetivo conseguido. Los Patios han logrado la distinción de la Unesco como Patrimonio Intangible de la Humanidad. El esfuerzo ha merecido la pena pero ahora hay que mantener la tradición para estar a la altura de la exigencia de este órgano y para ello hay que marcarse como retos la solución de los problemas y amenazas que afectan a esta costumbre cordobesa. La masificación de la fiesta, que lo turístico no solape la belleza ni la esencia de la tradición y la cultura, dotar a los propietarios de los recursos que necesitan, garantizar el relevo generacional, recuperar recintos que se habían perdido y coordinar esfuerzos tanto por parte del sector público como privado son algunas de las cuestiones pendientes.

Tras la euforia inicial -era necesaria después de los fracasos previos- toca realizar un análisis del trabajo que empieza ahora y que hay que hacer. Hay muchas cuestiones que se han aparcado para dar todo el protagonismo a este proceso de elaboración y defensa de la candidatura pero, conseguido el objetivo, la gestión se encamina a mantener la celebración y los valores por los que la Unesco ha otorgado la designación de Patrimonio Intangible de la Humanidad.

La masificación y la explotación turística

Los Patios son un reclamo turístico, eso es positivo, pero no puede desvirtuar el sentido de la fiesta. De hecho, éste es uno de los aspectos que la Unesco va a vigilar de cerca, pues no quiere que el interés mercantilista prime sobre la tradición. El debate en los últimos años se ha centrado en la masificación que sufren sobre todo los recintos de San Basilio. Su enclave junto a la Mezquita y la semipeatonalización de la zona los sitúa entre los privilegiados y son los que más visitas reciben cada mes de mayo. Las colas colapsan las calles mientras que otros barrios no cuentan con la misma afluencia. Además de establecer una ruta más desestacionalizada y que no sólo congregue a turistas un mes al año, la gestión se debe orientar también a hacer más accesibles otros espacios y darles también un impulso.

Este apartado puede ser uno de los más complejos puesto que hay que encontrar el equilibrio entre la rentabilidad turística y la tradición.

ayuda a propietarios y relevo generacional

Que a nadie se le olvide que los Patios que se visitan están en casas en las que vive gente, familias. Padres que tienen que ir a trabajar o hijos que van al colegio, el instituto o la facultad y después estudian. Mantener abiertas sus casas es un gran esfuerzo no sólo físico porque lo que supone de trabajo extra y exposición de parte de su intimidad, sino económico, pues conlleva un gasto de luz y agua, entre otras cuestiones. Los propietarios, además, son los verdaderos protagonistas y los artífices de que la tradición se mantenga y siempre han reclamado un apoyo económico mayor que el que reciben por el concurso, que no llega ni por asomo a cubrir los gastos que les supone. Con su trabajo han conseguido que esta tradición se haya mantenido sin más remuneración que el orgullo, la belleza y una forma muy particular de vivir en comunidad.

El apoyo a los dueños de las casas también supone un aliciente para garantizar el relevo generacional. La costumbre de cuidar los Patios se ha mantenido durante siglos pero las nuevas formas de vida y los avances de la sociedad amenazan la tradición. De hecho, poca gente joven se ve en los Patios, salvo algunas excepciones. La Unesco exige mecanismos para la salvaguarda de la fiesta de los Patios y hay que garantizar su pilar fundamental, que son los propietarios.

Políticas públicas transversales

La protección de los Patios debe formar parte de la agenda del gobierno municipal que haya en cada momento, pero de manera transversal. Es decir, la promoción y mantenimiento de esta costumbre debe cuidarse desde todas las áreas, desde Cultura a Turismo, Tráfico o Patrimonio y no sólo a través de la Administración local. El ejemplo más claro se tiene con las medidas de protección del Casco Histórico, pues no sólo se han realizado planes de tráfico especiales en el ámbito municipal sino también actuaciones de restauración y mejora en determinados edificios o monumentos. Una de las más recientes ha sido la reforma del Puente Romano y el entorno de la Puerta del Puente, que acometió la Junta de Andalucía. Que la protección de los Patios forme parte de las políticas púbicas de forma transversal es lo que persigue la Unesco con esta designación.

implicación del sector privado

La Unesco advierte en sus bases que no sólo es necesario el apoyo público, sino que pide también la implicación de la comunidad, algo que coincide con una eterna reivindicación de los propietarios quienes siempre han exigido más colaboración del sector privado, sobre todo de los empresarios turísticos. Los hoteles, restaurantes y el comercio son los grandes beneficiados de una celebración que atrae a miles de visitantes cada primavera y a los que siempre se ha pedido más colaboración. En este sentido se han dado algunos pasos, pues ya algunos empresarios han pagado este año los premios del concurso, pero no se considera suficiente.

Como ejemplo de colaboración público-privada también el Ayuntamiento impulsó hace unos años la Fundación de los Patios que sentó sobre la mesa tanto a la Administración como a empresarios. Este proyecto se paralizó cuando empezó a prepararse la candidatura ante la Unesco y ahí se quedó. Retomarlo cuanto antes para establecer líneas de apoyo y colaboraciones otro de los retos.

recuperación de los recintos

El concurso de Patios mantiene a recintos históricos pero también ha perdido algunos por el camino. Uno de los casos más significativos fue el de San Juan de Palomares, 11. La primera vez que se presentó a concurso fue en 1933 y a lo largo de este tiempo ha optado a premio en 35 ocasiones, obteniendo el primero en 11 ediciones. También cuenta con un premio de honor y dos premios especiales. Esta casa, junto con Martín de Roa, 7, estuvieron apartadas del concurso hasta que la empresa municipal de viviendas (Vimcorsa) salió en su ayuda. Este organismo impulsó un plan para restaurar estos edificios con la única condición de que participaran en el concurso y consiguió devolverles su esplendor. La idea original de Vimcorsa era continuar con estos trabajos pero llegó la crisis y, como casi todo, el proyecto se paralizó. Dedicar esfuerzos a que la historia no se pierda por el camino debe ser también prioridad y reto de las administraciones para mantener la tradición.

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