El plazo cumplido de Ferrovial

  • El gobierno municipal trabaja ya en alternativas para el Palacio del Sur sin que se solvente el mayor problema, que es la extrema debilidad de toda iniciativa

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La mala noticia es que no hay noticias. El ultimátum otorgado por el teniente de alcalde de Urbanismo, Andrés Ocaña, (a título personal, según Rafael Blanco) sobre Ferrovial para que aclare si tiene financiación para acometer las obras del Palacio del Sur cumplió ayer sin que se aclare la mayor de las cuestiones que hay sobre la mesa. El futuro del Centro de Congresos pivota, hoy más que nunca, sobre la extrema debilidad financiera del proyecto, las lagunas jurídicas surgidas a ultimísima hora y las divisiones internas de un equipo de gobierno que quiere una cosa y la contraria en función de quién sea el interlocutor.

La facción IU del gobierno municipal está afanándose en establecer ya escenarios alternativos al día en que Ferrovial remita su no. Así, se publicitan logros como la disposición de Rem Koolhaas a cambiar el proyecto, pasando por alto que lo que la oficina holandesa pretende es que se le contrate y se le pague cualquier modificación del diseño. En la hipótesis de una negativa de Ferrovial, hay que destacar que, en estos momentos, no existe ningún contrato que vincule a la oficina del multipremiado arquitecto con el Ayuntamiento, que ya liquidó con él el proyecto básico, la única encomienda oficialmente realizada hasta el momento. Todos los vínculos se han desarrollado por medio de la empresa constructora, a la que habría que pagar por el dinero que hubiera adelantado.

Que exista un día después no significa que exista una alternativa viable para ese momento. Todas las hipótesis que ha estado barajando el Consistorio suponen un esfuerzo financiero que, en estos momentos, no tiene respaldo. Bien por vía de la concesión, bien por la vía de la contratación, el Consistorio sigue teniendo un problema. Si se opta sólo por la ejecución del centro de congresos y el auditorio, seguiría siendo una actuación de alto presupuesto (90 millones de euros, según las cifras del propio Ayuntamiento) sin la base del retorno, que es la construcción del hotel, y sobre una actividad que resultará estructuralmente deficitaria. Si la opción es contratar de forma directa esta parte de la obra, no parece necesario recordar la situación económica actual así como las buenas palabras y los escasos talones conformados que ha recibido el proyecto desde las distintas instancias oficiales.

Curiosa es la opción de llevar el recinto ferial junto al centro de congresos expresada por la alcaldesa. Curiosa y paradójica. En su momento, esa alternativa fue planteada y descartada por el propio equipo de gobierno. El planteamiento era utilizar las traseras del Palacio del Sur para crear unas instalaciones más modestas y espaciosas que permitieran unir en un solo complejo -que no edificio- congresos y ferias. Ese proyecto fue descartado porque el suelo fue cedido a la Consejería de Cultura de la Junta para la construcción del C4, un centro de arte contemporáneo. Encargar a Koolhaas que adapte su proyecto para la celebración de ferias comerciales sería, en términos arquitectónicos, algo así como utilizar un Ferrari último modelo, reluciente y carísimo, para arar un olivar.

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