La plantilla de Urende pide que se le paguen los atrasos antes de la liquidación

  • Los empleados todavía no han percibido la paga extra de verano ni la nómina de noviembre

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Los empleados de Urende reclamaron ayer la empresa que le abone las nóminas atrasadas antes de que se culmine el proceso de liquidación de la cadena, prevista para el 20 de enero. El presidente del comité de empresa, Pedro Peinado, aseguró que todavía no han percibido la paga extra del mes de julio ni tampoco la nómina correspondiente a noviembre "y no tenemos perspectivas de que nos la vayan a abonar". Peinado aseguró que desde que se conocieron los problemas de la empresa, los trabajadores "han tenido un comportamiento ejemplar", han acudido a sus puestos de trabajo y han desarrollado su trabajo "poniendo todo de sí para intentar sacar adelante la empresa". Sin embargo, el juez finalmente ha dado el visto bueno a la liquidación tras solicitarlo la empresa debido a las deudas que acumulaba. Peinado lamentó que "ya no podemos luchar" por el mantenimiento de los puestos de trabajo, pero sí que quieren conseguir que les abonen los retrasos y garantizar el pago de la nómina hasta que permanezcan en la empresa. En cuanto a la indemnización, el presidente del comité de empresa explicó que con la nueva reforma laboral sólo van a percibir 20 días por año trabajado, tal y como se establece en la normativa.

El juez decretó la liquidación de Urende a principios de diciembre a petición de la propia empresa, que se declara incapaz de cerrar un acuerdo con sus acreedores, un año y tres meses después de haber entrado en concurso voluntario de acreedores. Esto supondrá la completa desaparición de la empresa, con el cierre de sus últimas cuatro tiendas, en Córdoba, Jaén, Granada y Ciudad Real, y el despido de sus últimos 110 trabajadores. Todo esto tras aplicar en febrero pasado un ERE que supuso el despido de casi 600 empleados y el cierre de 18 tiendas en toda España.

En consecuencia, el juez dispuso la apertura de "la fase de liquidación", durante la cual "quedan en suspenso las facultades de administración y disposición del concursado (Urende) sobre su patrimonio, con todos los efectos establecidos en la norma", para así permitir a la empresa gestionar la última campaña de Navidad de Urende. Junto a ello, el juez declaró "disuelta la concursada, cesando en su función sus administradores".

Tras Urende, el Juzgado de lo Mercantil ha decretado la liquidación de otra empresa de Sánchez Ramade, en este caso Noriega, a petición también de la propia empresa, que se ha declarado incapaz de cerrar un acuerdo con sus acreedores, dos años después de haber entrado en concurso voluntario de acreedores. La deuda de la constructora supera los 1.000 millones de euros y con la liquidación de la firma se pretende vender todos los bienes para hacer frente a este agujero. Esto supone la completa desaparición de la empresa que fue referente en el empresariado cordobés durante la época de bonanza y el boom inmobiliario de hace algunos años.

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