Un paseo entre pastores y villancicos

  • Muchas familias aprovechan el domingo soleado para realizar la ya tradicional ruta de belenesl gran afluencia Los nacimientos que han logrado el primer premio en el certamen de Cajasur fueron de los más visitados.

Córdoba vivió ayer un domingo insólito. Cientos de personas salieron a la calle para disfrutar del último día festivo antes de Nochebuena y de una jornada en la que, lejos del frío polar sufrido hace una semana, se vivieron temperaturas casi primaverales. Además, había motivos más que suficientes para perderse entre la multitud, como la apertura de la mayoría de las tiendas de ropa y, sobre todo, realizar la tradicional ruta de belenes.

Muchas familias se decantaron por éste último entretenimiento y los nacimientos que particulares, hermandades y asociaciones han montado con motivo de la Navidad estaban repletos de visitantes. Los había para muy diferentes gustos: detallistas, costumbristas, con un marcado carácter religioso, a tamaño natural, con ríos llenos de vida e, incluso, donde la noche y el día se hacía como por arte de magia. Cada uno de ellos tenía su particularidad, como el de la Ermita de la Alegría, donde las imágenes a tamaño natural son su gran atractivo, especialmente entre los niños. Con villancicos de fondo, los visitantes hacían cola para deleitarse con este pesebre, que también recreaba la visita de los Reyes Magos. "Papá, mira la capa de Melchor, qué bonita es", decía una niña que no tenía más de cinco años de edad.

Álvaro hacía malabares para disfrutar del belén del centro cultural de San Hipólito. "Antonio, coge al niño que no llega para verlo", aconsejaba una madre a su marido. "El cristal refleja y no se ve demasiado bien, es un lástima, porque merece la pena", anotaba Rosario mientras escudriñaba cada escena del montaje de San Hipólito.

El de José Cruz, en la calle Maese Luis, 4 era uno de los nacimientos que reunió a más público. "Vienen a verlo toda clase de personas, pero para los aficionados al belenismo constituye un punto de encuentro importante" reconocía su autor. "Aquí todo está estudiado, es producto de mucho esfuerzo y trabajo", añadía José Cruz, quien por séptimo año consecutivo ha conseguido el primer premio del concurso de Cajasur en la categoría de particulares. Una delicada escena donde San José sostenía arrodillado a su hijo centraba el conjunto, si bien el resto del belén transmitía el gusto de su creador por la sencillez y originalidad.

La Iglesia de San Pablo, en la misma calle Capitulares, era otro punto de encuentro. Aquí, los niños identificaban perfectamente a los pastores o a los trabajadores de la época, pues se trata de un nacimiento con abundantes detalles costumbristas y que reflejan la vida y los particulares oficios de entonces.

Aunque no forma parte de ningún concurso ni hay que entrar en ninguna casa para disfrutar de él, el de Prasa -situado en su sede del Bulevar- también acaparaba muchas miradas, pues contaba con detalles tan atractivos para los niños como animales de diferentes tipos y agua. "Parece una piscina", bromeaba Javier con sus padres.

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