Circulación

La nueva barrera al tráfico en el centro

  • La puesta en funcionamiento de la pilona de la calle Barroso supone un verdadero freno al abuso del coche por la zona histórica, aunque algunos empresarios advierten que van a perder clientes.

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Menos tráfico, pero con polémica. La propuesta del Ayuntamiento de eliminar del Casco Histórico el peso de la circulación no la tiene todas consigo. La pilona de la calle Barroso, que ayer se activó por la mañana con el objetivo de reducir el paso de vehículos por las estrechas calles de la Judería, es una de las mejores muestras de que a los usuarios todavía les falta concienciación a la hora de acceder al Casco. Y algunos empresarios de la zona ven en esta medida un freno para el crecimiento de sus negocios. “No creo que me beneficie en absoluto”, lamentó a mediodía la responsable de Bodegas San Rafael, Eva María Medina, uno de los establecimientos más próximos al dispositivo. “La mayoría de nuestros clientes llegan en coche para cargar garrafas de vino, así que suponemos que, desde hoy, habrá algunos a los que les costará trabajo venir”, lamentó la comerciante.

La calle Barroso era hasta ayer la única entrada que tenían los usuarios del hotel Albucasis, junto a Buen Pastor. Las estrecheces del barrio no eran impedimento para que los clientes, sobre todo los extranjeros, llegaran motorizados hasta el establecimiento. Pero, a partir de ahora, la pilona supone un “impedimento”. “Nos va a fastidiar bastante, porque muchos clientes se trasladan en coche”, auguró ayer una responsable del hotel. El Consistorio, no obstante, ha asegurado que los clientes no tendrán problema para superar la pilona, reconoció la responsable.

Para los vecinos, la nueva barrera de metal supondrá un alivio para las tareas cotidianas: “Es muy molesto ir al supermercado entre los coches. La vida del barrio mejorará a partir de ahora, por no hablar de la conservación de la zona histórica de Córdoba”, valoró una vecina de la calle Barroso, Rafaela Gabín. Manuel Barranco, otro vecino, se mostró a favor de peatonalizar toda la zona histórica: “La nueva pilona es un paso muy importante”, dijo. Una residente de la calle Juan de Mena, que ayer tuvo que superar por primera vez la barrera de la pilona, se dejó llevar más por los “inconvenientes”: “Tampoco hay tantos coches por esta zona, así que la situación no cambiará demasiado”, opinó tras usar por primera vez su permiso de usuaria.

El Ayuntamiento ya ha expedido 916 tarjetas para los vecinos, con cuyos representantes el concejal de Seguridad y Movilidad, José Joaquín Cuadra, ha mantenido diversas reuniones en el último año. Según los datos que maneja el Consistorio, unos 3.300 vehículos circulaban a diario por la calle Barroso antes de la instalación de la pilona, cuando el parque móvil de la zona se sitúa en los 700 coches. Cuadra hizo por la tarde un balance de la puesta en marcha del dispositivo e indicó que el primer día transcurrió “con normalidad”, un objetivo que se cumplió con la ayuda de un operario y de una patrulla policial.

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