Los 231 metros del colector de La Ribera se colocarán sin zanjas

  • Una máquina similar a las tuneladoras del Metro instalará la tubería, de tres metros de diámetro, a siete metros de profundidad y sorteando los restos arqueológicos en una obra que acabará con el hedor del río

La Junta de Andalucía desarrollará entre 2008 y 2009 uno de los proyectos de ingeniería más delicados de cuantos se han desarrollado en la ciudad en los últimos años. Así, y aprovechando la actuación para intervenir en el Paseo de la Ribera-Ronda de Isasa, se colocará un colector de tres metros de diámetro en los 231 metros que van desde el cruce de las calle Santa Teresa Jornet y Caño Quebrado, aproximadamente. Se trata del último tramo de la Ribera en el que se remodela la red de aguas residuales. En la actualidad, existe una tubería antigua, que se encuentra a distinta rasante del resto de la red de aguas residuales y que tiene un diámetro insuficiente para hacer frente a los caudales de la zona. Ese mal funcionamiento es el que genera el hedor del río en ese lugar de la Ribera, que tantas molestias causa y que tan mala imagen proyecta entre vecinos y visitantes.

El delegado de Obras Públicas, Francisco García, explicó que la nueva tubería se colocará a unos siete metros de profundidad y sin zanjas. La tecnología es similar a las tuneladoras del Metro, aunque obviamente más pequeñas, que van horadando la tierra mientras se introducen las distintas secciones del colector. Ello permitirá sustituir la actual tubería con la trayectoria que se ha definido por los arqueólogos como libre de restos. La maquinaria es guiada mediante un sistema láser que permite seguir la trayectoria prevista de excavación, al igual que permite un control exhaustivo de los vestigios del subsuelo. Un grupo de expertos ha trabajado con la información disponible para definir el lugar en el que se instalará la infraestructura. Una curiosidad es que la tubería pasará bajo el ojo del Puente Romano que se enterró para la construcción de la carretera nacional a su paso por la Ribera y que aún existe bajo la calzada. Buena parte del suelo de la vía pública está compuesto de relleno, materiales que se utilizaron para que la zona ganara la cota propicia para acceder al Puente de San Rafael.

El trabajo arqueológico ha sido clave. En la memoria se tienen las veces que las administraciones han intentado sustituir los viejos colectores de la zona. La más reciente fue el Plan Urban Ribera, bajo el mandato de Rafael Merino (PP), cuando se reurbanizó la zona Este (la que rodea al puente de Miraflores, que entonces no existía). La instalación del colector fue un quebradero de cabeza ante la continua aparición de restos arqueológicos. Estos problemas obligaron a realizar no pocas variaciones en el trazado inicialmente previsto y prolongaron el desarrollo de la actuación. Previamente, en los años 80, se desarrolló un plan de saneamiento integral entre la Junta y el Ayuntamiento, que permitió la sustitución de la red de evacuación de la Avenida del Alcázar, entre otras inversiones. Entonces, no hubo acuerdo sobre cómo afrontar la parte del colector más cercana a la Mezquita-Catedral, con lo que el proyecto quedó en suspenso hasta el momento. En realidad, se trata de actuar sobre parte del subsuelo de Córdoba más delicado, a escasos metros del templo mayor, de las dependencias del Obispado, de la puerta del Puente o del trazado de la antigua muralla de la ciudad.

El delegado de Obras Públicas explicó que la licitación de la obra se hará a primeros del año que viene. Se trata de una actuación de las siete que componen la inversión de 30 millones de euros en el eje monumental del Puente Romano. La más relevante hasta el momento será la del propio paso fluvial que se va a inaugurar este mismo mes una vez que concluyan los últimos trabajos de reurbanización de la pasarela. Los operarios están culminando ahora las labores en el arco de Enrique II (el más cercano a la Torre de la Calahorra) así como la instalación del nuevo sistema de iluminación. En el mismo expediente de obras, se han culminado ya los trabajos de la Puerta del Puente y el entorno de la Calahorra. Se encuentra en proceso de restauración la propia torre y han comenzado los trabajos de cimentación del futuro centro de visitantes, que se levanta en el solar que fue utilizado como aparcamiento. Este edificio será, probablemente, la futura sede del Consorcio de Turismo, que ahora tiene que mudarse de Caballerizas Reales.

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