La maestría de lo pasajero

  • El Festival Flora acoge a decenas de curiosos tras superar las 80.000 visitas durante el fin de semana

  • Los proyectos no premiados dejan igual sabor de boca a los sorprendidos turistas

Cuando el domingo acabe, también acabará Flora. Cuando la semana llegue a su fin, poco quedará de las creaciones de Patrick Nadeau, Alfie Lin o Robert Hornsby. Llegado el momento, habrá dejado de existir el particular nirvana de Isabel Marías, su impresionante recreación del paraíso que, por obra y gracia del Festival, cabe en un pequeño patio del Museo Taurino. Sólo quedarán los selfies, las stories de Instagram, alguna publicación en papel que más pronto que tarde también desaparecerá. Pero para eso aún queda mucho, cinco o seis días, que en el sector floral debe ser un mundo.

Si impresionantes son las intervenciones florales de los tres ganadores (las del Potro, Vimcorsa y Orive), las que no consiguieron el reconocimiento no se quedan atrás. Muchos turistas y muchos cordobeses (la mayoría de puente) se lanzaron ayer a los patios institucionales para admirar de cerca lo que son capaces de hacer estos artistas. Tras cosechar 80.000 visitas durante el fin de semana, los proyectos naturales continúan con un boom turístico casi sin precedentes.

Y así quedó claro ayer, como ya se ha dicho, en el Taurino, donde la creación de Isabel Marías ocupa la mayor parte de un patio en el que los turistas, como el matrimonio cordobés formado por Ángela y Francisco, se quedó "con la boca abierta" al observar la mezcla de plantas y flores que la madrileña ha propuesto y que, sin duda, cumple el objetivo exigido por la organización: recrear el paraíso. Hasta la primera planta de la Fundación Gala hay que subir para intentar entender esa particular visión de Alfie Lin que, en una intervención donde prima la orquídea, ha plasmado su particular Valle de mariposas. Particular e impresionante son los metros que alcanza la Antena de Flores Cosmos, en el Archivo Municipal, donde la variedad de flores es imposible de abarcar y donde los turistas intentan averiguar qué tipo de planta está junto a un gran cactus (el cual está encajado de forma milimétrica). Y el característico paraíso de In water flowers aparece en una especie de atracción ferial de espejos. Reflexiones de un ojo dorado hace elevar la vista hacia arriba en uno de los patios de la Delegación de Turismo que, dicho sea de paso, aporta a la intervención un aire aún más especial. Y también la vista al cielo hay que echar si se quiere contemplar en toda su magnitud La forma de un florero, en el Arqueológico. Obra del francés Patrick Nadeau, las plantas colgantes dejaban ayer maravillados a los visitantes: "No he visto algo como esto en toda mi vida".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios