Una jornada para el reencuentro

  • Vecinos y usuarios de la antigua residencia Regina comparten un almuerzo para celebrar los días de fiesta l solidaridad La jornada de convivencia es posible desde hace tres años gracias a la entrega de Felipe Gil y Manuel Herrera, y a las 20 entidades patrocinadoras que colaboran.

La Navidad y los días que preceden a estas fiestas sirven para que los relojes que marcan de forma incansable las horas, esclavizando a la sociedad con la rutina diaria, se detengan y las personas reparen en la necesidad de dedicarle más tiempo a sus seres queridos y a sus amigos. Es tiempo también para ser solidario y más humilde con el resto del mundo, compartir lo poco o mucho que se tiene y desear que 2009 sea mejor que el presente, sobre todo este año con la crisis. Por este motivo, Felipe Gil, un camionero jubilado, y Manuel Herrera, dueño del Bar Regina, organizan desde hace tres años una jornada de convivencia con los residentes y usuarios de la antigua residencia municipal Regina. Y es que desde que los ancianos se trasladaron al nuevo centro en el Barrio Guadalquivir, "los vecinos los echan de menos".

Es el caso de Virtudes, que no dudó ayer en acudir al encuentro para saludar a algunos de los antiguos residentes. "Mi casa daba al patio de la residencia y he venido a verlos, como cada año", apuntó esta vecina. Uno de los usuarios más queridos entre los residentes de la plaza Regina es Lucas Antas, y no es para menos, ya que a sus 96 años "sigue dando guerra", señaló Felipe Gil, quien destacó que este ex recaudador del Ayuntamiento "es un fenómeno, nació el 23 de febrero de 1912, y, como él dice, es el día del golpe de Estado". Todo un luchador que a pesar de sus años y de estar ya en una silla de ruedas no olvida sonreírle a la vida y mostrar su cariño a todo aquel que se acerca a saludarle.

Para esta ocasión, Gil y Herrera, que prepararon comida para 200 comensales, ofrecieron "un surtido de ibéricos, queso y sardinas, para abrir boca", para terminar con "una carne al jerez muy tierna". De postre tocó "fruta, donada por Mercacórdoba". Sin duda este día no es posible sin la solidaridad de Gil y Herrera, pero tampoco de los más de 20 patrocinadores de este encuentro, como Cajasur, la Delegación de Cultura, el Ayuntamiento de Córdoba, Obra Social La Caixa, Alhambra, Pepsi, además de comercios del barrio y personas que a título individual dieron un donativo para "hacerle mucho más agradable estos días a los abuelos". Para ello, la rondalla del Cristo de los Faroles y el grupo flamenco La Fuenseca amenizaron la jornada con canciones tradicionales de Córdoba y villancicos. El punto de mayor apogeo del encuentro fue sin duda cuando la rondalla entonó el popular SoyCordobés, al que los mayores se animaron a acompañar con palmas.

Un encuentro que demuestra que "con un poco de cariño todo es posible", apuntó Gil, quien espera que el año que viene "muchos de los presentes vuelvan a estar con nosotros".

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