La intensa presencia policial evita el 'macrobotellón' de Chinales

  • Los agentes cumplieron con la función marcada por el Ayuntamiento de advertir a los grupos que se acercaron al polígono de que éste no es un recinto habilitado

La intensa presencia policial que se desplazó ayer hasta el polígono de Chinales evitó que se celebrara el macrobotellón previsto por los estudiantes para la víspera del puente. La Policía Local invitó a los grupos de jóvenes que se acercaron al lugar a que abandonaran sus intenciones y a que dieran media vuelta. Fueron pocos los jóvenes que se acercaron al lugar porque los agentes previnieron desde un primer momento la concentración y eso hizo que se fueran al traste las previsiones de los organizadores de esta cita, que esperaban la presencia de unos 3.000 jóvenes en el polígono.

Tal y como adelantó este periódico hace un par de semanas, el macrobotellón estaba convocado en protesta por la lejanía de los espacios habilitados por el Ayuntamiento para celebrar concentraciones de este tipo: el aparcamiento anexo de ETEA y El Arenal. Sin embargo, los jóvenes prefirieron abandonar la aventura antes de que cualquier agente de la Policía Local les pusiera una multa de 300 euros, tal y como marca, desde hace un año, la Ley Antibotellón.

Un grupo de cinco jóvenes fue el primero en llegar hasta el polígono provisto con botellas y bolsas de hielos, según pudo comprobar el Día en torno a las 17.30. Sin embargo, nada más aparecer, un agente les recordó que en Chinales no están permitidas este tipo de concentraciones. Y es que si finalmente decidían quedarse se arriesgaban a una sanción de 300 euros. La reacción fue clara. Media vuelta y a casa, no sin antes de criticar "tanta represión". "No entiendo por qué no podemos estar tomando una copa hasta que empiece la fiesta", lamentó uno de los jóvenes, que prefirió ocultar su nombre.

Hasta seis patrullas de Policía, incluida la Nacional, se dieron cita en Chinales, y recorrieron la zona palmo a palmo. En coche, en moto y en dos furgones. Ni rastro del macrobotellón. Grupo que veían, grupo al que advertían: "En Chinales, no". Ante su constante presencia, otros intentaron alejarse un poco del polígono y se acercaron hasta la parte posterior del Parque de la Asomadilla. Craso error. Dos agentes de la Policía Local, que iban en coche, se dieron cuenta de su presencia y, en menos de un minuto, les disolvieron y se les invitó a irse si su intención era beber alcohol. Apenas 500 metros más adelante, otro grupo de jóvenes que se dirigía hasta alguna de las calles del polígono para celebrar el botellón tampoco pudo llegar a su destino final. Los mismos agentes, la misma advertencia.

Así transcurrió todo hasta las 19.00. Chinales repleto de tráfico, pero sin rastro de botellón. A esta misma hora, un grupo de alumnos de Enfermería lamentaba la casi nula presencia de compañeros. "Si hubiéramos venido todos a la misma hora no hubiera pasado nada, hubiéramos hecho presión y a todos no nos hubiesen podido multar", apuntó uno de ellos, quien decidió marcharse a casa durante un par de horas para luego entrar en una de las fiestas universitarias convocadas en dos de las discotecas que se ubican en Chinales. "Antes que pagar 300 euros prefiero tomarme un cacharro en mi casa", reconoció. Otra de sus compañeras, que se desplazó desde Écija (Sevilla) ante la convocatoria del macrobotellón que le llegó por correo electrónico, consideró que "todo esto es una injusticia".

Y es que Chinales no es un recinto habilitado para botellones. Es más, por la mañana la alcaldesa, Rosa Aguilar, ya lo advirtió: "Desde el diálogo, las cosas se pueden hacer bien".

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