Las huellas de la Sábana Santa por la Catedral

  • La talla sindónica preside por primera vez el cortejo procesional del Jueves de Pasión

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El luto, el rigor procesional y el silencio se apropiaron en la noche de ayer de cada rincón de la Judería a medida que el Cristo de la Universidad, la talla que esculpió el imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro valiéndose de estudios sobre la Sábana Santa de Turín, avanzaba hacia la Catedral. Era la primera vez que el crucificado sindónico presidía el cortejo de la hermandad estudiantil y éste fue el mejor motivo para que varios centenares de personas no quisieran perderse este histórico momento de la salida de la iglesia de San Pedro de Alcántara, sede canónica de la cofradía. Precedido de una todavía corta fila de nazarenos encapuchados, el Cristo de la Universidad cruzó la puerta del templo y fue entonces cuando decenas de flashes comenzaron a disparar.

La plaza del Cardenal Salazar y los aledaños de este destacado espacio del Casco Histórico estaban abarrotadas. El ruido anterior dio paso al murmullo y éste se tornó en rotundo silencio en el preciso instante en el que la hermandad se echó a la calle. A quienes no la habían visto nunca les sorprendió prácticamente todo, desde su hábito, con capucha en lugar de cubrerrostro, hasta los sencillos pasos tanto del crucificado como de la Virgen de la Presentación, cotitular de la cofradía. Pero el mayor impacto lo causó el Cristo, "único en el mundo" según matizó su autor el pasado año cuando lo dio a conocer. Los regueros de sangre, cada arañazo, la marca de los azotes recibidos y las heridas de la corona de espinas son sólo algunos de los detalles que están inspirados en las huellas dejadas sobre la Síndone. Todo ello ganó además en misticismo en mitad de una silenciosa noche cerrada en la que sólo se escuchaba el sigiloso ruido del roce del hábito al caminar y los pasos de los penitentes.

Muy especial -e histórico- fue también el momento en el que la Universitaria llegó a la Catedral. Fue en torno a la medianoche. Al primer templo de la Diócesis acudió también un público muy numeroso, compuesto tanto por cofrades como por turistas. En las poco más de tres horas que la hermandad anduvo por el Casco Histórico ofreció pinceladas únicas que la hacen digna merecedora de ser una más de las cofradías que llegan a la carrera oficial y tienen un sitio en la Semana Santa. Sólo le faltan, como así lo expresan sus dirigentes, más nazarenos para nutrir un cortejo que cuenta con dos pasos procesionales y carece de acompañamiento musical. 

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