"Ya estoy haciendo pesas para no parar de tirar caramelos"

El azar ha querido este año que el poseedor del número uno sea quien encarne al rey Melchor en la Cabalgata de 2009, que vuelve a salir de Miraflores. En un sorteo que se ha convertido en todo un acontecimiento mediático, Enrique Boza se abrió paso entre cámaras de televisión y de flashes de fotógrafos para recibir la corona de manos de la alcaldesa, Rosa Aguilar. Tiene 40 años y asegura que meterse en la piel de una de sus majestades es "una ilusión tremenda". Su trabajo como cartero seguro que le va a ayudar el próximo día 5, pues ya conoce la mayoría de los deseos de los niños cordobeses. Asegura no sentirse nervioso todavía, pero los nervios aparecerán cuando se vaya acercando el día.

-¿Ha asimilado ya lo que significa ser el próximo rey Melchor?

-Poco a poco. Hoy (por ayer) estoy más tranquilo, aunque he dormido muy poco. Para mí es una ilusión muy grande, es lo más grande, algo importantísimo. He recibido muchas felicitaciones, muchas llamadas telefónicas y estoy muy agradecido a todo el mundo.

-¿Qué le ha dicho su familia?

-Están todos muy contentos, aunque a mi hija aún no se lo he dicho porque el día del sorteo se hizo muy tarde y luego se fue al colegio. Seguro que está encantada, me la llevaré como paje en la carroza.

-Usted tenía el número uno, fue el más rápido en inscribirse, ¿cómo se enteró?

-Lo leí un día de verano en la prensa y me fui directamente al Ayuntamiento. La funcionaria no tenía ni idea de que se había abierto el plazo, Tuvo que llamar por teléfono y preguntar; la autorizaron y entonces me inscribí. Cuando supe que tenía el número uno, me dio un presentimiento y dije, ¿por qué no me va a tocar si soy el primero?

-¿Sabe ya con quien va a compartir el cortejo?

-Me han dicho que uno de los reyes es alguien muy conocido, pero a mi me da igual, no tengo ninguna preferencia. Lo único que espero es que al que le toque tenga la máxima ilusión posible.

-¿Se va a preparar de alguna forma especial para el gran día?

-Ya estoy haciendo pesas para tirar caramelos, porque no voy a parar en todo el recorrido (risas). Cuando llegue el día quizá me pondré más nervioso, pero en estos momentos estoy tranquilo.

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