Cuando la guitarra flamenca se siente desde la infancia

  • El guitarrista Paco Navarro da clases en su escuela a niños y mayores, a los que enseña de oído todos los palos de un género netamente español al toque

Comentarios 15

Para aprender a tocar un instrumento es necesario llevar dentro "algo", unos dicen que es un don y otros nacer con el compás en las manos y la musicalidad en el corazón. Si, además, lo que se quiere es interpretar flamenco a la guitarra, estos elementos se vuelven imprescindibles. Genios como los guitarristas Vicente Amigo o Paco de Lucía comenzaron a tocar el instrumento desde muy pequeños y es que además de ser músico, nacido o hecho tras años de aprendizaje, hay que tener "paciencia" para llegar a ser uno de los grandes, asegura Paco Navarro, un guitarrista profesional que desde hace dos años imparte clases en su escuela a niños y mayores.

Navarro enseña guitarra flamenca de oído, "como se ha hecho toda la vida", y es que esta disciplina ha llegado a los conservatorios de música hace tan sólo unos años. Así, al compás de un fandango, los alumnos de este valenciano de nacimiento y cordobés de adopción, inician su aprendizaje hasta llegar a sentir este género, netamente español y que no deja indiferente a nadie. "Lo que más les atrae del flamenco es la fusión que se escucha en los medios de comunicación", apunta Navarro, quien señala que muchos de sus alumnos llegan a su escuela atraídos por esta mezcla de estilos. Tras los fandangos y decenas de ejercicios para darle agilidad a la mano izquierda y aprender a pisar los trastes e imprimirle compás a la mano derecha, llega la hora de meterse con otros palos, como las soleás, las tarantas, las seguidillas y los tangos, "para terminar con las alegrías y las bulerías que, aunque tienen la misma métrica que las soleás, son mucho más rápidas y les impresionan".

Los alumnos de Navarro van desde los 8 años hasta los 60 y es que para aprender a tocar la guitarra no hay edad. Otra cosa bien distinta "es querer dedicarse profesionalmente a esto", algo que los "más pequeños no se plantean cuando comienzan las clases".

Este guitarrista, reconvertido en profesor, asegura que el 50% de los que empiezan a tocar un instrumento "abandonan por falta de paciencia y porque para tocar hay que practicar todos los días", por lo que "hay que hacer un esfuerzo diario, que en el caso de los niños es mucho mayor, ya que sólo piensan en jugar".

Aún así, Navarro anima a que todo aquel que quiera aprender a tocar la guitarra flamenca pruebe, ya que "se puede tener como un hobby". Lo más difícil es animar a los menores a que vuelvan al día siguiente después de "las vejigas y las agujetas que les salen en la primera clase", además de que "no se puede aprender a tocar sólo con las horas de clase".

Lo más satisfactorio para los alumnos y para el propio profesor después de las primeras semanas de clases es "escuchar como suena un acorde limpio, se vienen arriba, ellos y yo", manifiesta Navarro. Sólo unos pocos guitarristas logran finalizar su aprendizaje y de estos sólo una pequeña parte son buenos interpretes y otra, ínfima, grandes compositores o genios, de ahí que se un gusto escuchar las manos maestras de Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar en concierto. Un claro aliciente para los principiantes.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios