Un gran diluvio de euros necesario y muy repartido

  • La ONCE reparte más de un millón entre los clientes de un bar y un comercio del barrio del Parque Cruz Conde

No todos los días se levanta uno con la alegría de saber que ha repartido más de un millón de euros. Inmaculada Martín, después de llevar nueve años al frente de un puesto ambulante de la ONCE en el Parque Cruz Conde, tuvo ayer esa sensación cuando comprobó que cada uno de los 39 cupones del número 69.110 que vendió el día 12 tenía un premio de 35.000 euros. "No me lo podía creer, me puse a pegar saltos de alegría porque es la primera vez que reparto un premio", comentaba ayer emocionada la vendedora de la organización.

Una de las premiadas salió al balcón en busca de la vendedora para agradecerle a voces que le trajera la suerte. "¡Gracias, Inmaculada, 35.000 euros!", gritaba, mientras que Martín, emocionada, no paraba de recibir abrazos y felicitaciones de los vecinos del Parque Cruz Conde. La vendedora vivió ayer un día que nunca olvidará. "Lo mejor de todo es que el premio ha estado muy repartido", aseguraba. Y es que una de las afortunadas es una mujer que vive sola con 400 euros de pensión. Como ella, la mayoría de los agraciados "son gente humilde, que lo necesita, y del barrio", explicaba ayer la vendedora.

Martín deja cada día cupones en el Mesón los Vientos y otros tantos boletos en una tienda de todo a 0,60 euros del barrio. Los clientes de estos dos establecimientos han sido mayoritariamente los agraciados. El responsable del mesón vivió ayer uno de sus días más especiales. "Es una jornada de fiesta, como un sorteo de Navidad con retraso", comentaba.

Y es que la suerte quiso ayer ser complaciente con Córdoba después de que el sorteo más mediático del año -el del 22 de diciembre- pasara por la provincia con más pena que gloria. Sólo unos cuantos miles de euros se quedaron en Lucena, para la decepción de la mayoría de los cordobeses que pasaron toda una mañana ante el televisor manteniendo la esperanza hasta que llegó el decepcionante final. La jornada de ayer, sin embargo, devolvió la alegría y la fe en el azar que, de vez en cuando, resulta ser generoso.

Ante la posibilidad de que pueda volver a dar un premio, Martín se mostraba ayer escéptica. "Voy a disfrutar del momento y ojalá pueda volver a dejar millones", aseguraba. A sus 47 años y después de sus dos hijos, la de ayer fue una de las mayores alegrías de su vida, y eso que ella no se quedó ni siquiera con un céntimo. No obstante, aseguraba que "es una gran satisfacción saber que haces feliz a la gente", así que Martín se queda con esa sensación de ser una especie de salvadora que, al menos en parte, ha aliviado la vida de 39 personas dándole una pequeña alegría en forma de miles de euros.

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