"Hay que ser generoso, pues mañana no sabemos quién estará en lista de espera"

  • Cuatro donaciones multiorgánicas en apenas 48 horas permiten salvar la vida a 13 enfermos, un nuevo hito del hospital cordobés que consolida su posición de referencia en Andalucía en los injertos

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El doctor Juan Carlos Robles está exhausto. Lleva prácticamente una semana sin poder conciliar el sueño. El motivo no es otro que el logro de una nueva hazaña en el terreno de los trasplantes: cuatro donaciones multiorgánicas han devuelto la vida a 13 personas que se encontraban en el límite de su enfermedad. Este nuevo récord del Hospital Universitario Reina Sofía consolida su puesto como referencia en cuanto al volumen de injertos en Andalucía, con más de 2.800 trasplantes en las últimas tres décadas.

Con la humildad que le caracteriza, Robles asegura que el único reto que tiene como coordinador sectorial de trasplantes es transformar en vida cualquier posibilidad que esté en sus manos, incluso en las condiciones más adversas. Por ello, sigue enfrentándose cada día al dolor de una familia rota por el fallecimiento de un ser querido para convencerla de que los órganos son sinónimo de vida y, por tanto, su esfuerzo no cae en saco roto. Relata con una normalidad asombrosa cómo se han vivido las últimas cuatro donaciones multiorgánicas en el tiempo récord de 48 horas y los posteriores trasplantes, que han devuelto la esperanza a 13 enfermos que se encontraban en la delgada línea que separa la vida de la muerte. Hoy, esas personas se recuperan con éxito de su difícil paso por el quirófano. Desde principios de enero hasta finales de noviembre, el centro cordobés ha realizado 210 trasplantes: 116 de órganos y 94 de tejidos.

Las últimas operaciones demuestran que "tenemos una Organización de Trasplantes que funciona a la perfección, una legislación que cumple su papel y unos profesionales que hacen un excelente trabajo", apostilla el doctor entre hueco y hueco de su guardia. El momento de más actividad del último hito en trasplantes se registró una madrugada de la semana pasada en la que se encontraron hasta cuatro quirófanos funcionando a la vez.

Aunque el Reina Sofía no es sólo trasplantes, sí es cierto que este tratamiento es su buque insignia, tanto por el volumen de injertos para los que está autorizado, como por la excelente preparación de sus profesionales. "La maquinaria funciona porque ya son muchos años de experiencia", asegura Robles, quien a lo largo de la entrevista intenta restarse mérito para concedérselo a los más de 150 especialistas que han participado en las diferentes operaciones. "Nosotros, como médicos, tenemos que seguir luchando para dar vida, pues son operaciones de muchísima envergadura para las que hay que estar muy preparados".

En su papel de coordinador sectorial, precisa que hay que ser generoso, porque mañana cualquier persona puede estar en lista de espera. Pero el doctor Robles tiene una bendita obsesión: alcanzar el cien por cien de aceptación. "Tenemos que seguir trabajando en la concienciación social, y todos debemos manifestar en vida a nuestros seres queridos el deseo de donar", argumenta. Desde que hace tres décadas los profesionales del Reina Sofía realizaran el primer trasplantes, la sociedad se ha ido comprometiendo cada vez más con los trasplantes y hoy nueve de cada diez familias dicen sí a la donación, unas de las mejores tasas a nivel mundial.

El Reina Sofía está autorizado para el conjunto de trasplantes posibles y desde el año 1978 ha puesto en práctica toda clase de injertos, excepto uno: el cardiopulmonar. "Tenemos un paciente en lista de espera, pero es difícil encontrar un donante idóneo", reconoce el intensivista. En cualquier caso, está convencido de que pronto llegará el momento de realizar esta operación, para la que el hospital lleva preparándose tiempo.

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