La Sal de los días

El fantasma de la 'pinza'

  • El acercamiento entre la izquierda y la derecha es un argumento recurrente cuando la agresión viene desde el mismo bando, en este caso desde IU al PSOE o viceversa · El último en sacar el debate ha sido Almenara, que ahora que se marcha saca genio · Los socialistas andaluces no ven próxima la llegada de Rosa Aguilar

Es curioso que en momentos complicados, de tensión, los políticos de izquierda echan mano del fantasma de la pinza como si con sólo invocarlo fueran a desaparecer los motivos de sus males. En los últimos tiempos lo ha hecho el PSOE andaluz para pedir una mayoría absoluta para ManuelChaves que evitara un acuerdo entre el PP e IU; también lo hizo Rosa Aguilar en las municipales, cuando entendía una agresión la coincidencia de crítica de los socialistas y los populares en la ciudad, y lo ha traído a debate ahora José Antonio Ruiz Almenara al denunciar las posibles mociones de censura en los ayuntamientos de Pozoblanco y de Posadas. Cuando se habla de pinza, la mirada se sitúa en los años 1994-1996, cuando Javier Arenas y Luis Carlos Rejón acercaron posturas contra el PSOE, una alianza que perjudicó a todos y de la que sólo los socialistas levantaron cabeza con el tiempo. El PP no supo aprovechar el cambio de ciclo político que se abría por aquellos momentos en Andalucía e IU fue castigada por un electorado que no entendió cómo su campo de batalla estaba en la propia izquierda.

¿Estrategia de la pinza en los dos municipios cordobeses en los que el gobierno socialista puede estar en jaque? Lo que hay es un Partido Popular que ve la oportunidad de cambiar el paso en ambos ayuntamientos y que se ha topado con una Izquierda Unida que en algunos lugares sigue sin entender por qué debe someterse a las directrices de unos acuerdos en buena parte suscritos desde Sevilla y que considera que, en su caso concreto, ni le van ni le vienen. Lo que sí está claro es que las reglas del juego deben ser las mismas para todos y si en Córdoba capital se pide lealtad al PSOE en base a ese pacto de gobernabilidad, lo lógico sería que IU también se aplicara esa máxima teniendo como premisa la consigna de no agresión entre la izquierda.

Como decía, Almenara ha sido el último en hablar de la pinza, un Almenara que, ahora que se va, ha sacado genio y ha dicho la que puede ser una de sus frases más agresivas en los ocho años que lleva al frente de los socialistas cordobeses: "Si fueran inteligentes sabrían que no nos pueden hacer enfadar", sentenció ayer en el Congreso provincial extraordinario en el que eligieron a los delegados que acudirán a los cónclaves federal y regional de julio, una advertencia dirigida al PP. Pues no deben estar muy despiertos, porque no son pocos los populares que se encogían de hombros al intentar explicar la llamada de atención del responsable del PSOE. "¡Pero si ya nos cortan las alas allí donde podemos gobernar!", decían en alusión a los pactos con IU que persiguen que haya cuantas menos gaviotas mejor en el mapa autonómico. "No sé qué más nos quieren hacer", apuntaban.

No obstante, en la capital cordobesa los populares están a verlas venir. Prefieren que las malas relaciones en el seno del cogobierno salgan a la luz por sí mismas mientras ellos esperan los réditos de una situación en ocasiones esperpéntica, porque llega a estar más cerca del divorcio que del amor incondicional. Hay quien no descarta que entre esos beneficios estén las llaves del despacho de la Alcaldía. Pero nada se va a mover hasta, al menos, octubre, fecha en la que IU celebrará la Asamblea del, como ya hemos bautizado en más de una ocasión, renovarse o morir.

¿Y del comentado paso de Rosa Aguilar al PSOE? Hay algunos datos nuevos: los socialistas andaluces no lo contemplan a medio plazo. El argumento es que la alcaldesa tiene un sentido de la ética lo suficientemente arraigado como para quitarse una chaqueta y ponerse otra al día siguiente. Apuntan que, si se diera el ingreso de Aguilar en las filas socialistas, mediaría un tiempo importante entre su marcha de IU y el cambio de siglas. Por si alguien quiere asimilar su caso con el de Diego López Garrido, ex portavoz del PSOE en el Congreso, se apresuran a recordar que éste ya formaba parte de una formación -Nueva izquierda-, que fue absorbida por los socialistas. De IU, por ahora, no hay mucho que les interese absorber.

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