Un empresario se enfrenta a dos años por espiar a sus empleadas

  • Una trabajadora descubrió una cámara de vídeo en el baño oculta tras una estantería

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Un empresario de Villa del Río -E. P. C.- se enfrenta a dos años de cárcel por espiar en el baño a sus trabajadoras. El Juzgado de lo Penal número 1 dejó ayer visto para sentencia el caso, que fue descubierto por una trabajadora el 10 de abril del año pasado. La perjudicada, según relató en el juicio, estaba limpiando el aseo cuando descubrió una perforación en la pared y una cámara colocada en una estantería a la altura del retrete.

"Me sentí mal, no me creía lo que estaba viendo. Mi reacción fue intentar localizar a mi marido y, cuando salí del baño, les dije a mis compañeras lo que había descubierto", recordó. Segundos más tarde, otras dos trabajadoras confirmaron el hallazgo. El procesado, en ese momento, no se encontraba presente, pero sí su mujer: "Se quedó sorprendida. Ella no sabía nada. Al principio se mostró muy afectada y luego nos pidió que le concediéramos el beneficio de la duda", narró otra de las víctimas.

Tras comprobar que la cámara funcionaba, seis trabajadoras denunciaron los hechos ante la Guardia Civil. Los agentes inspeccionaron el lugar una semana después, ya que los hechos coincidieron con la Semana Santa, y no encontraron grabaciones en el ordenador. "Nos veía en vivo", manifestó otra de las perjudicadas. Algunas de ellas decidieron dejar el trabajo y tuvieron que recibir tratamiento psicológico. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) les ha dado la razón a las mujeres sobre el abandono de su trabajo, pues considera que se vio alterado el "derecho al respeto a su intimidad". La Fiscalía pide ocho meses de prisión por un supuesto delito contra la intimidad, mientras que la acusación eleva la solicitud de prisión a los dos años.

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