La empresa del parking de la calle Sevilla renuncia al 34% de las plazas

  • La promotora prescinde de construir dos plantas de sótano para poder realizar el proyecto · La reducción de plazas deja el equipamiento para los residentes frente a los planes iniciales de que fuese en rotación

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Después de años de gestión y meses de polémicas, el aparcamiento de la calle Sevilla podría salir adelante en el consejo rector de la Gerencia de Urbanismo de hoy mismo tras haber sido adelgazado por sus responsables. La empresa privada que gestiona su construcción -Luyfe- ha tenido que renunciar a un tercio de las plazas que tenía previstas para que el proyecto pueda salir adelante. En total, de las 256 plazas para automóviles y 39 para bicicletas que el proyecto preveía en un principio, la promotora limita su propuesta a 171 para automóviles y 26 para ciclistas. Los condicionantes hacen que el proyecto haya perdido su inicial filosofía de rotación para pasar a convertirse en un estacionamiento dirigido a los vecinos.

La razón de esta pérdida de plazas obedece a que la empresa ha decidido no construir las dos plantas bajo rasante a las que, en principio, tenía derecho. Dicha decisión se ha motivado en sendos informes arqueológicos en los que se advierte de la posibilidad de que aparezcan restos en el subsuelo de la parcela. Esta decisión se ha efectuado con carácter previo a la realización de investigaciones arqueológicas. Se trata, pues, de poner el parche antes que la herida.

A efectos globales, la decisión de no construir los sótanos supondrá mucho menos espacio para los automóviles. De los 8.807,08 metros cuadrados iniciales del proyecto (de los que 3.213,6 se encontraban bajo la rasante de la calle Sevilla), el proyecto que la empresa somete a debate del consejo rector de la Gerencia de Urbanismo tiene una superficie edificable de 5.593 metros cuadrados techo.

El edificio definitivo mantiene las cuatro plantas sobre rasante que autorizó la Gerencia de Urbanismo en 2006. Dicha decisión se adoptó sin que se incrementara la altura del edificio ya que el Plan General permite que la altura mínima entre plantas sea, en el caso de los edificios dedicados exclusivamente a aparcamientos, menor que en los inmuebles de viviendas.

Pero el principal problema del proyecto ha sido la división que ha generado. Mientras los comerciantes del Centro aplauden la decisión de que se construya el edificio (ahora sólo se explota el solar como parking privado), organizaciones ecologistas, vecinales y de defensa de la bicicleta consideran que condiciona desfavorablemente todos los intentos por cerrar al tráfico la zona centro. Argumentan sus impulsores que traerá facilidades al consumidor y los detractores que incrementará los tráficos que penetran en la calle Sevilla desde Las Tendillas. Algunas fuentes afirman que más de 3.000 coches pasan al día por la zona.

La polémica se centra en el carácter del aparcamiento, inicialmente pensado para el uso rotatorio. El Consistorio obligó a que 138 de las 256 plazas originales fuesen para uso de residentes y 118 para rotación. Con la reducción prevista, el número reservado para personas que no viven en la zona es de apenas 80 plazas, lo que minimiza el impacto real del tráfico en la zona. Pese a ello, el departamento municipal de Tráfico pretende establecer ciertas cautelas.

Una de ellas es que la empresa tendrá que establecer un sistema de filtrado del tráfico en la calle Cruz Conde. Así, los conductores que se dirijan hacia el estacionamiento serán informados de la existencia de plazas. En el caso de que el aparcamiento no tenga sitios libres para los usuarios, se tendrá que planificar una ruta para que el vehículo pueda dar media vuelta. A la empresa también se le ha impedido que utilice los 1.333 metros cuadrados de la planta baja como locales comerciales.

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