Un descanso en Turquía

Beatriz es una joven cordobesa, de profesión jardinera, que está acostumbrada a pasar los veranos en la Costa del Sol, algo muy usual entre los habitantes de Córdoba que, en su mayoría, prefieren este destino para pasar sus días estivales. Además, no sólo elige Málaga para pasar su periodo vacacional ya que gran parte del año permanece en la ciudad, puesto que su pareja y su trabajo están allí.

Por todo ello, en el verano de 2007 decidió cambiar con la monotonía que perseguía todos sus días de vacaciones y decidió junto con su pareja buscar una alternativa que le llamara la atención y que no se disparara de presupuesto. La decisión fue Turquía, un lugar del que le habían hablado muy bien y donde el turismo español crece.

Planificado todo a través de una agencia de viajes, Beatriz cuenta que lo peor de sus vacaciones turcas fue, sin duda, el primer avión de Málaga a Estambul. Era la primera vez que viajaba así y, como ella misma cuenta, "cuando comenzó a despegar empecé a llorar y le dije a mi novio que me quería bajar. Nada bueno para iniciar mi periodo de descanso".

A pesar del mal comienzo, esta joven cordobesa explica que el resto del viaje fue muy satisfactorio en el país turco, punto de encuentro entre Oriente y Occidente. Tras aterrizar en Estambul, primera parada de su viaje, y dejar las maletas en el hotel, se dispuso a dar una vuelta por sus alrededores donde le sorprendió la cantidad de turismo español que había. Una anécdota que comenta, entre risas, es que casi todos los vendedores sabían hablar un poco español "pero lo que mejor se sabían era Mari Carmen, Manolo el del Bombo y Rosa de España".

De Turquía, país que tiene que conjugar la tradición islámica con la visión más europeísta, lo que más le llamó la atención era que la vida de los turcos "gira en torno a la religión". Beatriz señala toda la actividad de la ciudad se paraba para rezar, momentos siempre avisados por unos altavoces ubicados en la parte más alta de las mezquitas. "Incluso en los comercios, cuando llegaba la hora del rezo, se dejaba todo para orar", apunta la joven.

Otra de las cosas que le llamó la atención a Beatriz fue que la visión que hay preconcebida de que viajar a Turquía es bastante asequible. Ella no la comparte totalmente puesto que "había cosas que si eran muy baratas pero otras, en cambio, tenían un valor poco asequible. Esto se debe a que allí no existe una ley que regule los precios de los artículos que se ponen a la venta". Sin embargo, la cordobesa recuerda que, cuando se dispuso a realizar sus compras, en todos los comercios que se encontró existía la posibilidad de regatear el precio estipulado. "Allí un precio fijo no existe", expresa Beatriz. Esta afirmación también la justifica con su visita al Gran Bazar, uno de los lugares obligados para los turistas de la ciudad. En este mercado, fundado en la época otomana por el Sultán Mehmet II El Conquistador, Bea, como le gusta que la llamen sus amigos, explica que "los mismos productos que estaban a la venta allí los encontrabas después a un precio menor en tiendas fuera del bazar".

Además de todas estas curiosidades, la jardinera cordobesa tiene guardadas en su retina inolvidables momentos paseando por las calles turcas y contemplando una arquitectura para nada semejante a la que estaba acostumbrada a ver. Entre sus destinos preferidos se encuentra la Mezquita de Santa Sofía y la Mezquita Azul, ambas situadas en unos de los enclaves primordiales de la ciudad, la plaza de Sultanahmet. Pero sin duda una de las imágenes inolvidables será su paseo en barco por el Bósforo, un estrecho que separa la parte europea de la parte asiática de Turquía.

Los días finales de esta "experiencia inolvidable", como ella misma califica, los pasó en Bodrum, un pueblo que en los últimos años se ha transformado en un destino turístico muy usual para los ingleses, sobre todo, por su atractiva costa y por su activa vida nocturna. Pero esta actividad por la noche no fue muy conocida por la joven que disfrutó del descanso y la tranquilidad de su complejo hotelero.

Para Beatriz , este viaje supuso un cambio en la forma de pasar los días de descanso donde descubrió un país con un hábito de vida muy distinto al que ella estaba acostumbrada. Aunque le gustó, esta joven cordobesa ha decidido que, antes de seguir viajando por lugares lejanos, "prefiero descubrir todos los destinos que me quedan por en España, sobre todo, para no tener que viajar más en avión".

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