Un padre denuncia la falta de medios para atender a su hijo, con parálisis cerebral

  • Ángel López presenta una queja ante el Defendor del Pueblo y solicita, entre otros, ediciones electrónicas de libros de texto

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Tiene 14 años, sus grupos favoritos son El Canto del Loco y U2 y está afectado por una parálisis cerebral disquinética, lo que le impide caminar, hablar o controlar los movimientos de la cabeza y los brazos. A pesar de todo ello, Ángel asiste cada día a clase en el instituto Alhaken II, una de sus asignaturas favoritas es la de Sociales y asegura que de mayor quiere ser notario. Sin embargo, necesita una especial atención que, hasta la fecha, no ha recibido, según explicó ayer su padre, Ángel Carlos López Espejo.

Por ello, reclama a la Administración educativa una serie de mejoras y denuncia la falta de medios para tratar a su hijo. Es más, López Espejo ha presentado ya una queja ante el Defensor del Pueblo Andaluz sobre la falta de atención educativa que sufre su vástago. El problema principal es que esta falta de recursos está ocasionando una "serie de perjuicios tanto físicos como educativos", apuntó. "La Administración es muy lenta, pero como padre no puedo dejar pasar el tiempo", añadió. A pesar de que el menor tiene una discapacidad del 88%, sus facultades mentales están intactas y, según su padre, "se sobrepone a todo". Prueba de ello, es que acabó con "notas excelentes" Primaria y el primer ciclo de Secundaria en el colegio Pedagogo García Navarro.

López Espejo ya ha presentado dos denuncias por escrito ante la Delegación de Educación; tres meses después de que diera comienzo el curso y, hasta la fecha, no ha recibido ninguna respuesta. Denunció, además, "el incumplimiento del dictamen de escolaridad de la Junta en el que se recogen los recursos y adaptaciones" que su hijo necesita. Como ejemplo, citó el caso de que el menor no dispone de un maestro especialistas en pedagogía terapéutica, punto recogido en el dictamen. Otra de las carencias es que tampoco cuenta con un maestro especialista en audición y lenguaje. Para poder hablar, su hijo utiliza un comunicador alternativo con un lenguaje específico.

Otra de las carencias que sufre el pequeño es que no cuenta con la adaptación de los temarios y actividades de muchas asignaturas. Para estudiar, cuenta con un ordenador personal adaptado, por lo que necesita libros electrónicos, la adaptación de la actividades diarias, de la forma de evaluación y de los exámenes, "ya que por sus características motóricas no puede realizar exámenes y actividades de largo desarrollo que lo agotan físicamente y le producen una frustración y ansiedad tremendas", detalló. Ante esta situación, es la familia la que adapta el material.

López Espejo señaló que su hijo ha realizado exámenes de desarrollo que "han durado cuatro y cinco días" y que incluso se le ha pedido que realice trabajos de lectura "que implicaban un manejo manual de libro". Situaciones que, continuó, se podrían haber evitado "con unas adaptaciones informáticas".

Pero aún hay más. En su queja, López Espejo asegura que el instituto cuenta con un monitor de Educación Especial y otro a medio jornada para nueve niños con necesidades educativas especiales. Esta situación, apunta, "ocasiona que los niños pierdan tiempo de clase mientras son sacados uno a uno" y también que durante el recreo "haya un solo monitor para dar de comer, cambiarlos, llevarlos a clase o prepararles el material".

Por todo ello, solicita un profesor de apoyo específico para atender al alumno y "apoyar al profesorado en la adaptación del material al formato más adecuado", así como de las herramientas de evaluación. Un equipo informático para producir materiales, ediciones eléctricas de libros de texto o un monitor de Educación Especial a jornada completa son otras de sus demandas.

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