La defensa asegura que el agresor de Los Patos sufre un trastorno mental

  • El fiscal pide 28 años para el presunto asesino, que se enfrenta hoy al juicio

La defensa de Pedro M. P., el agresor confeso de la quiosquera de Los Patos, asegura que el procesado -que hoy se sentará en el banquillo- sufre un trastorno límite de la personalidad, además de una dependencia grave a bebidas alcohólicas y moderada a la cocaína. El letrado sostiene que, por estos motivos, el acusado tenía "alteradas" sus capacidades volitivas el 16 de octubre del año pasado, cuando la quiosquera falleció cosida por 33 puñaladas.

La Fiscalía solicita 28 años de prisión para el encartado, que hoy deberá responder ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de un presunto delito de asesinato, dos delitos de robo, una falta de daños y un delito de abuso sexual, infracciones que, supuestamente, cometió el mismo día. La defensa, por su parte, propone que los hechos sean considerados un homicidio con abuso de superioridad, una falta de daños, otra de vejación injusta y dos robos violentos, de los que Pedro M. P. ya se confesó autor.

Fuentes judiciales explicaron ayer que el arrestado ya ha indemnizado a la familia de la víctima con 16.500 euros, la cantidad estimada por el Ministerio Fiscal. El tribunal, por tanto, debe tener en cuenta la atenuante de reparación del daño, además de otras propuestas por la defensa: confesión, toxifrenia y trastorno mental. La defensa solicita el internamiento de Pedro M. P. durante un periodo de diez años en un centro psiquiátrico como alternativa a la condena en una prisión.

El fiscal relata en su informe provisional de acusación que, cerca del mediodía, Pedro M. P. se dirigió a los jardines de la Agricultura, donde se encuentra el quiosco de la víctima. El procesado entró y le exigió a la mujer que le entregase el dinero, a lo que ella se negó. El procesado, entonces, sacó un cuchillo "de grandes dimensiones y con ánimo de causarle la muerte de forma súbita" le asestó 33 cuchilladas. Acto seguido, cogió unas monedas del quiosco y se marchó. Apenas una hora después, regresó al quiosco para recuperar el arma y, aprovechando que no había testigos, le prendió fuego al establecimiento.

Aquel mismo día -sobre las 19.30- el procesado se dirigió a la plaza de Las Tendillas y se acercó a una joven a la que, "con ánimo libidinoso, le tocó su órgano genital". Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía lo detuvieron minutos después y en seguida lo relacionaron con el crimen, ya que Pedro M. P. aún portaba el arma homicida. El crimen de la quiosquera no es la única causa que el encartado tiene pendiente. El 16 de enero, se sentará de nuevo en el banquillo para responder del robo de un bolso cometido en la calle Agustín Moreno.

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