Los comerciantes de belenes denuncian a la organización de la feria de Navidad

  • El promotor de la iniciativa no presentó el proyecto del montaje de los puestos

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Los comerciantes de belenes y de productos navideños que participaban en una feria en el bulevar del Gran Capitán denunciaron ayer ante la Policía Local a la empresa que organiza la actividad, Sonomobel (dedicada al alquiler de carpas), por no contar con los permisos necesarios para que se lleve a cabo la muestra. Los comerciantes decidieron cerrar ellos mismos sus negocios cuando recibieron la visita de la Policía Local que les reclamó la documentación acreditativa para el desarrollo de la iniciativa, que se celebra por primera vez este año.

La edil de Comercio, María Ángeles Luna, aseguró ayer que la iniciativa fue autorizada inicialmente pero, mientras se producía el montaje de los puestos, la empresa responsable tenía que entregar una serie de documentos relativos a la seguridad de las casetas. Dicha documentación nunca llegó a entregarse hasta que el martes una pareja de la Policía Local pidió de forma rutinaria la documentación oficial a los artesanos. Al no poder entregarla, los agentes informaron a los comerciantes que podían acabar enfrentándose a una sanción.

El equipo de gobierno asegura que la inspección de la Policía fue absolutamente fortuita, que no obedece a ninguna razón concreta y que se le pidieron los papeles a otras iniciativas similares que se encuentran montadas en el centro, como la carpa de Uvaco, la asociación de los ambulantes. El acto lleva casi una semana abierto y el montaje comenzó el pasado día 23 de noviembre. Luna manifestó que los gestores del centro comercial abierto entregaron la documentación técnica necesaria para la concesión del permiso durante el día de ayer. Existe el compromiso de que se agilice la tramitación del permiso para que los comercios puedan volvera a abrir al público.

Los comerciantes se encontraban ayer sumamente enfadados. En primer lugar, aseguran que están pagando entre 6.000 y 8.000 euros por una iniciativa que ni siquiera ha sido publicitada en los folletos informativos que edita el Ayuntamiento. Además, el cierre está obligando a los puestos que venden alimentos perecederes a tirar parte de la mercancía, lo que está generando perjuicios añadidos. Por último, los comerciantes aseguran que las casetas presentan numerosas humedades que están afectando a las piezas que tienen almacenadas en cajas y que, en muchos casos, no podrán ser vendidas.

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