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Un circuito contra la discapacidad

  • Un autobús da a conocer las dificultades a las que se enfrentan en la calle las personas limitadas

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Conocer las dificultades a las que se enfrenta una persona que sufre una discapacidad en su quehacer diario es lo que hasta hoy se puede comprobar en el aula-bus de la Dirección General de Personas con Discapacidad, que ayer aparcó en la avenida República Argentina y con ciertas dificultades. La presencia de numerosos coches estacionados en el área acotada por la organización provocó que la iniciativa se pusiera en marcha con más de dos horas de retraso.

Una zona empedrada y unas escaleras, y otra en la que se distribuyen de manera estratégica una serie de conos constituyen el circuito de la accesibilidad, al que se enfrentó un nutrido grupo de viandantes, que tuvo que ir en una silla de ruedas o taparse los ojos para intentar ponerse en el papel de una persona con alguna de estas discapacidades. Gracias a esta experiencia, se pueden experimentar en primera persona todas las dificultades que tienen que superar estas personas.

La encargada de dirigir el circuito fue Mercedes Ortiz, quien indicó que la finalidad de la práctica es la de "sensibilizar y concienciar a los ciudadanos". "Esto es la reivindicación de la accesibilidad como un derecho, que tiene que ser universal; todo el mundo tiene el derecho a entrar en cualquier parte", matizó la monitora, quien añadió que cualquier persona se puede enfrentar en algún momento de su vida a esta dificultad. Como ejemplo, Ortiz puso el caso de una caída al suelo por la que una persona tenga que ir en silla de ruedas una temporada.

Además de la práctica, la iniciativa, en la que también colabora el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Andalucía (Cermi), incluye la visita al aula-bus. En este caso, la responsable de guiar la visita es Pilar Alonso, quien explicó que una de sus funciones es la de "informar acerca de los cinco tipos de discapacidades que existen: visual, auditiva, física, intelectual y enfermedad mental".

Para su explicación, Alonso se sirve de diferentes herramientas y objetos, tales como diversos vídeos que recrean la vida de personas discapacitadas y cómo superan las barreras arquitectónicas a diario. En su exposición, la monitora también muestra materiales y objetos adaptados a las necesidades de los discapacitados. El aula-bus, en el que trabajan cinco personas, también cuenta con una decena de ordenadores, que ofrecen juegos interactivos. "La gente sale muy concienciada tras visitar el autobús", apuntó Alonso, quien destacó que los más pequeños son los que más aprenden en esta visita, ya que "salen con otra visión".

La visita no concluye en el autobús, ya que para terminarla es necesario pasar por un taller de televisión. Así, ante una cámara, todas aquellas personas que pasen por el aula-bus pueden dar a conocer su opinión acerca de las barreras arquitectónicas que existen, la visión que tienen acerca de la discapacidad y las cosas que se han de modificar. La opinión que a juicio de los integrantes de esta caravana de la discapacidad tenga el carácter más integrador se expondrá en la página web de la campaña que la Junta y el Cermi llevan a cabo y que se denominad La Capacidad en Marcha.

La campaña tiene, además, una clara labor divulgativa e informativa, ya que también ofrece datos sobre enfermedades raras, como la hidrocefalia o la espina bífida. Además, da a conocer las asociaciones que se han creado hasta la fecha y que trabajan con este colectivo.

Antes de llegar a Córdoba, la campaña ha recorrido ya las provincias de Málaga, Almería, Granada y Jaén. A partir de mañana, este peculiar autobús viajará a diferentes municipios de la provincia, tales como Pozoblanco, Baena, Priego de Córdoba o Montoro, entre otros.

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