Cuando el bombo hace justicia

  • Mercedes Castro debe abandonar su actual vivienda antes de final de marzo

El reparto que hicieron ayer los bombos de los 111 pisos de alquiler sorteados por Vimcorsa vino a solucionar otros tantos problemas en jóvenes que no se pueden emancipar, en familias que no pueden tener una vivienda o en minusválidos y mayores que necesitan un piso adaptado. En el salón de actos de Vimcorsa sólo estaban dos de los afortunados: gritos, lágrimas, besos y abrazos cuando salió la bola con sus respectivos números.

De estos dos casos, el de Mercedes Castro es el más llamativo por la justicia que ha hecho la suerte. Esta mujer de 60 años vive desde hace unos meses en la calle Julio Romero de Torres, junto al Portillo. Allí reside junto a su marido, Manuel Triviño, quien ha trabajado de guardacoches durante toda su vida y ahora recibe tratamiento de un proceso canceroso en el Hospital Reina Sofía. Este matrimonio tiene una hija de 28 años ingresada en la residencia de discapacitados Prode de Pozoblanco, porque "parece que tiene tres o cuatro años".

Mercedes y su marido conocen todos los tipos de infravivienda. Han vivido en la calle Motril, han pasado varias noches a la interperie sin techo que los cobijase y han dormido en una residencia de transeúntes. A finales de marzo deben abandonar el piso de la calle Julio Romero de Torres "porque la dueña ha vendido la casa".

Ayer no dejó de sollozar de alegría. Mercedes lloró casi tanto como la vecina que la acompañó al sorteo, quien, con un rosario en la mano, fue la primera en exteriorizar su alegría cuando salió la bola. "A mi marido se lo diré esta tarde [por ayer] cuando vaya a verlo, porque si lo llamo ahora se muere del susto", añadió.

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