La aventura de buscar aparcamiento

  • 'El Día' realiza un recorrido por los barrios del centro para comprobar las dificultades que encuentran a diario los conductores para estacionar y cómo se las ingenian para dejar el coche en cualquier lugar

Coches sobre las aceras, aprovechando cualquier hueco entre árboles, junto a terrazas, vehículos parados en segunda fila, delante de contenedores de basura, bajo señales de prohibido y sobre pasos de peatones. El acto de estacionar se convierte a diario en una interminable exhibición de picaresca para cientos de conductores cordobeses, que no titubean a la hora de transgredir las normas y dejar su vehículo sobre las rayas de un paso de cebra, en una plaza reservada para minusválidos o ante las puertas de una cochera. Y, además, da igual la zona: desde Claudio Marcelo hasta Huerta de la Reina, desde la Magdalena hasta la calle Doctor Fleming, de Ciudad Jardín a los alrededores de San Basilio.

Precisamente, los vecinos de este barrio han iniciado una cruzada para exigir al Ayuntamiento plazas de aparcamiento junto a sus casas mientras que el nuevo parking municipal de la Salud registra una ocupación mínima. El Día realizó el jueves un recorrido por diversos barrios para comprobar los problemas de aparcamiento que los vecinos se encuentran a diario y cómo se las ingenian algunos. Los kilómetros del carril-bici están casi sin utilizar y Aucorsa pierde usuarios cada mes. La ciudad, definitivamente, es de los conductores.

11:30 Parking de la Salud y alrededores

La Jefatura de la Policía Local está a dos pasos, pero en el barrio hay una sensación latente de permisividad por parte de los agentes. La grúa municipal atraviesa la calle Escritor Pío Baroja sin parpadear: hay camiones de reparto sobre las aceras y las luces de emergencia de los vehículos tintinean junto a las puertas de los bloques. "Es el pan nuestro de cada día", lamenta una vecina mientras se esfuerza en sortear un coche aparcado sobre la acera tirando un carro de la compra. La terraza de un bar está, prácticamente, tapiada por coches. Intentar estacionar en esta zona a esta hora, cuando cientos de funcionarios están en sus puestos de trabajo, es un acto de fe. Las posibilidades son la zona azul o el parking de la Salud. "Esto se deja para el final, porque es la opción más cara. Con suerte, en la zona azul no te multan, pero en el parking hay siempre que pagar", dice un conductor joven que se las juega y deja su flamante Volkswagen Golf en una plaza para minusválidos. Una vuelta por la Salud: apenas hay 60 vehículos en la instalación y es hora punta. Un minuto en este recinto vigilado cuesta 0,020 euros pero dejar el coche frente al cementerio, en mitad de un carril de circulación, es completamente gratis.

12:00 alrededores de Doctor Fleming y Puerta de Sevilla

Las aceras del patio Doctor Álvarez García, los vados de las cocheras o la segunda fila. A mediodía, todo se permite. Las prisas aprietan y los repartidores agudizan el ingenio para estacionar sus camionetas unos segundos. Vale todo. Suenan los claxon y entrar o salir de algunas cocheras es misión imposible. "A veces hay que llamar a la grúa, porque es increíble cómo se dejan algunos coches", dice un vecino de la calle Doctor Barraquer. Un conductor, parado en segunda fila, se refugia de la primavera parapetado bajo un parasol: "No creo que haya problema por estar aquí", dice. El tráfico se atasca. Los huecos cotizan al alza y los más perspicaces ya han encontrado la solución: las traseras de los bloques. Un ejemplo es Doctor Álvarez García. Allí hay unos centímetros, lo justo para aparcar. Misión cumplida.

12:30 un paseo por claudio marcelo y las calles del centro

La aventura continúa por Claudio Marcelo, aunque antes hay que recorrer el Paseo de la Victoria, Ronda de los Tejares y la plaza de Colón. Lo más razonable para llegar al centro es optar por hacer piernas o, si las distancias son amplias, hacer caso al Ayuntamiento y optar por el transporte público. Pero hay quien prefiere lo más difícil: calzarse al volante y aventurarse por Alfaros. La estrechez de la calle no impide que un camión cargado de patatas se suba a la acera junto a la freiduría del Cristo de los Faroles. No hay problema. El coche enfila Alfonso XIII, Diego de León y llega a Claudio Marcelo. El conductor comprueba, entonces, que no es el único que ha optado por hacer sus gestiones en el centro motorizado. La situación se complica: la doble fila tapona los contenedores y las paradas de autobús. Pero el conductor no tiene problemas de conciencia: luces de emergencia y unos minutos libres.

13:00 san lorenzo y la magdalena

¿Alguien se arriesga a circular por las calles del centro en coche? Sí. ¿Y a buscar aparcamiento junto a San Lorenzo o en la Magdalena? También. Aunque haya que sortear peatones que se cruzan, carretillas de repartidores, a niños con mochilas y a vecinos con las bolsas de la compra. Las plazas de aparcamiento en estos barrios están contados. Así que el "todo vale" se lleva a sus máximas consecuencias. Ocupar las zonas reservadas a minusválidos no supone ningún problema. Como tampoco lo es dejar el coche en mitad de cualquier plaza. San Juan de Palomares es un claro ejemplo. El auténtico desahogo está en la Magdalena: allí es posible estacionar junto a la iglesia, acercando el coche todo lo posible a los muros. Nada lo impide.

13:30 los barrios próximos al centro

Son la mejor opción, la más fácil y la más rápida si el conductor no quiere dar demasiadas vueltas en su camino hacia el centro, aunque haya que andar unos caminos. Los alrededores del Plan Renfe y las calles de Huerta de la Reina se convirtieron hace años en un gigantesco aparcamiento y los vecinos ya se han acostumbrado a pasear entre tubos de escape y de coches perfectamente colocados entre los árboles de las aceras. La calle Joaquín Sama Naharro, una de las arterias del barrio, es un ejemplo. Matemáticamente situados, milimétricamente estacionados en los cruces, la zona se convierte en un rompecabezas de turismos aparcados. "La Policía nunca multa", asegura un conductor tras dejar su coche en lo alto de la acera en Joaquín Sama Naharro.

Ciudad Jardín es otra posibilidad próxima al centro, aunque a esta hora de la mañana es una verdadera proeza hallar un hueco libre. Los vehículos en segunda fila entorpecen la circulación en Antonio Maura y en Costa Sol. Los Alderetes, Infanta Doña María o Julio Pellicer son otras vías donde el conductor puede probar suerte. Y siempre quedan los alrededores de la plaza de toros.

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