Una amenaza que se hace suspensión

  • La Hermandad del Resucitado suspende su desfile procesional desde la plaza de Santa Marina y la de La Agonía el traslado solemne de su titular desde la Catedral por la amenaza de precipitaciones

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El riesgo de lluvia marcó ayer la llegada de la Pascua. El Domingo de Resurrección, uno de los días más importantes del calendario cristiano y que marca la finalización de cada Semana Santa, fue otra jornada nada halagüeña para dos hermandades. La primera de ellas, la del Resucitado, que se quedó dentro la parroquia de Santa Marina, ante el elevado riesgo de que lloviera a lo largo de todo el recorrido. Y la segunda, La Agonía, que de nuevo se quedó en el interior de la Catedral, al igual que el pasado Martes Santo, cuando tampoco celebró su cortejo procesional por la lluvia prevista.

Sin embargo, la previsión del tiempo no se cumplió y el mismo sol provocador de primera hora de la mañana lució durante toda la jornada. Pocos minutos después de que la hermandad de Santa Marina tomara la decisión, el llanto se apoderó de un grupo de costaleros que, con sus camisas azules, no podían entender lo acordado. Entre estos jóvenes se encontraba María del Carmen Sánchez, una servidora de la cofradía que intentaba dar una respuesta convincente acerca de la decisión adoptada. "Ha sido unánime y no podemos arriesgar el patrimonio que tenemos", apostilló Sánchez, quien informó de que la de ayer fue la primera vez en 23 años que la hermandad de este barrio taurino no salía a la calle. La mujer también aludió a los más de 80 pequeños que salían en procesión y que "están muy desilusionados".

Las cientos de personas que aguardaban en la plaza de Santa Marina, repleta de colgaduras azules para dar la bienvenida a la Pascua, tampoco comprendían la decisión, ya que el sol lucía con fuerza. Así comenzaron los murmullos entre los asistentes, reconvertidos en meteorólogos por unos instantes y dando su parecer. Al tiempo, los hermanos del Resucitado celebraban en el interior del templo un vía lucis, mientras que la banda gaditana Polillas interpretaba una marcha procesional a escasos metros del templo, que abrió sus puertas para que todo aquel que quisiera pasara a ver a sus titulares: el Resucitado y la Virgen de la Alegría, cuyo paso iba adornado con jacintos blancos y rosas del mismo color. Una vez cerrado el templo, la hermandad celebró una comida de convivencia y hoy mismo comenzará a trabajar en la preparación de su Cruz de Mayo.

La hermandad del Naranjo también declinó salir a la calle y llegar a cabo el traslado solemne de su paso, el del Cristo de la Agonía, que este año estrenaba su talla casi completa, junto al barnizado total. Sin duda, fue otra decisión que las cientos de personas que aguardaban este traslado en el Patio de los Naranjos tampoco acertaron a comprender. Sin embargo, el riesgo de que lloviera a lo largo de la tarde y la distancia entre la Catedral y la sede canónica de la Agonía -la parroquia de Santa Victoria- fueron los culpables de que, de nuevo, esta hermandad no estuviera en la calle. Más de 400 personas iban a participar en este traslado solemne, entre costaleros, músicos y penitentes. Todas ellas pudieron entrar a la Catedral para rezar ante el Cristo de la Agonía, al tiempo que la banda del mismo nombre tocó en la calle varias marchas.

Sin duda, la lluvia o el riesgo de ella ha sido una de las principales protagonistas de esta Semana Santa. Ahora, todas las hermandades esperan a la del año que viene: el 1 de abril de 2012, Domingo de Ramos.

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