Unos agricultores se enfrentan a cuatro años por destrozos en Ategua

  • Los procesados, según el fiscal, metieron un arado de gran profundidad en una finca de la zona BIC y destruyeron numerosos restos arqueológicos romanos

Dos agricultores se enfrentan a penas que suman cuatro años de prisión por un presunto delito de daños en el patrimonio histórico por meter un arado de gran profundidad en los restos romanos de Ategua y no advertir a las administraciones de los hallazgos. Los hechos se produjeron en noviembre del año 2006.

Según mantiene la Fiscalía en su informe provisional de acusación, J. M. P., el propietario de una finca ubicada en la zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC), encargó a A. R. J. L. la realización de unos trabajos agrícolas consistentes en la plantación de olivos. Para ello, el individuo utilizó un arado de unos 70 centímetros de profundidad, lo que hizo aflorar restos arqueológicos que se encontraban enterrados. La intervención, según la Fiscalía, destruyó la ubicación originaria de las piezas.

Entre los hallazgos había "gran cantidad de sillares, tégulas y otros restos de época romana", posiblemente tumbas de inhumación y "abundante material cerámico". La Fiscalía sostiene que las huellas existentes de sillares dejan entrever que del lugar "se han retirado numerosos elementos arqueológicos", de los que en la actualidad se desconoce su paradero. La acusación pública insiste en su informe en que ninguno de los procesados comunicó los hallazgos a la autoridad administrativa competente ni paralizaron o suspendieron las labores.

La Delegación de Cultura dictó una resolución el 8 de noviembre de 2006 ordenando la paralización de los movimientos de tierras descritos, que nunca fueron autorizados, y advirtió de un apercibimiento de ejecución forzosa en caso de que se incumpliera la resolución.

Ategua, situada en la barriada periférica de Santa Cruz, conserva estructuras de las diversas épocas por las que ha atravesado, tales como una muralla ibero-romana, casas, cisternas y un templo romano, fortaleza y zoco islámico, en un claro ejemplo de superposición de ciudades históricas. Los restos constructivos más antiguos del yacimiento pertenecen a la fortificación ibero romana, aunque lo más llamativo es la existencia de sillares de un templo romano republicano.

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