Un acto de fe contra la superstición

  • l tradición El origen de esta práctica religiosa se repite cada martes y 13 del calendario, para enfrentarse a esta fecha vinculada con la mala suerte. Cientos de devotos acuden a la iglesia de San Andrés para rendir culto a la Virgen de los Remedios

Mientras unos tachan con miedo los martes y 13 del calendario, otros la esperan como una fecha especial, pues este día la Virgen de los Remedios se pone en besamanos provocando largas colas de fieles que acuden a venerar la imagen. La iglesia de San Andrés -las obras de San Lorenzo han modificado el lugar de culto- abrió desde primeras horas de la mañana para recibir a los devotos. Algunos compraban flores de uno de los puestos ubicados para la ocasión para ofrecerlas a la Virgen de los Remedios. Dentro del templo, los fieles se concentraban en los bancos para rezar y la fila de personas para acercarse a la Virgen no cesó durante todo el día. "Llevo 30 años viniendo a ver a la Virgen y para mí es como una obligación, como algo que tengo que hacer para que todo me vaya bien este día", aseguró María José García, que acudió a San Andrés en torno al mediodía. "Antes me venía mejor ir a San Lorenzo, pero no me importa dar unos pasos más para verla", corroboró.

Ana Ramos llevó a su nieta por primera vez ante la imagen de Los Remedios. "Es su primer martes y 13 y vengo para que la bendiga", aseguró. Además acudió con un grupo de vecinas de San Agustín, quienes todas ellas mantienen esta tradición a pesar de los años y de los traslados por obras. Da igual que los temidos martes y 13 caigan en verano, invierno, primavera o en pleno mayo cordobés. La fe es la mejor muestra contra la superstición para los cientos de personas que ayer pasaron durante todo el día por la parroquia de San Andrés.

El origen de esta práctica no se sabe con exactitud. Todos los que ayer se dieron cita recordaban la visita a la Virgen de los Remedios como el consuelo ante la adversidad de los días como el de ayer. En los últimos años también se ha incorporado un nuevo rito junto a esta tradición que consiste en pedir tres deseos a la Virgen y serán concedidos. "Yo creo que eso es una superstición más que se aleja del significado de esta tradición", dijo María Cortés mientras colocaba un ramo de claveles blancos ante la imagen de Los Remedios. Otros, sin embargo, cayeron en estas cábalas e hicieron sus peticiones "por si acaso". "Mi único deseo es la salud y es lo que le pido siempre", dijo Cortés. Después del besamanos, los devotos pasaban por una mesa para hacerse con fotografías de la Virgen, previo donativo. Y es que días como los de ayer se convierten también en una gran oportunidad para recaudar ingresos.

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