Urbanismo aprueba los primeros edificios del plan Poniente Sur

  • Vallehermoso consigue el permiso para sus actuaciones en el nuevo barrio

En medio de unas las peores crisis inmobiliarias de las que se tiene noticia en el sector, ayer se aprobaron los dos primeros edificios del plan O-7, una de las zonas estrellas del Plan General de Ordenación Urbana. La promotora Vallehermoso consiguió la licencia municipal de obras para dos promociones, una de 70 viviendas y otra de 67 pisos, todas con locales comerciales, cocheras para un centenar de vehículos a motor, bicicletas y trasteros. La empresa podrá, con la licencia de obras en la mano, comenzar los trabajos de edificación de las promociones y, lo que es importante, firmar los contratos de compra venta con los clientes que hayan reservado vivienda y que mantengan su interés por la adquisición después del elevado incremento del Euríbor. El plan parcial se encuentra en toda la zona de continuación del barrio de Poniente, popularmente conocido como el Zoco. Tiene una extensión de 350.000 metros cuadrados y permitirá levantar unas 3.000 viviendas.

La concesión de las dos primeras licencias supone la puesta en carga real del segundo plan parcial de Poniente que entra en proceso de edificación. Actualmente, se encuentra en pleno desarrollo el plan parcial O-4, en el Cortijo del Cura, donde se están desarrollando un millar de viviendas, algo menos de la mitad de las 2.500 que se pueden levantar en esta zona de la ciudad. En el sector inmobiliario es un secreto a voces las dificultades de las empresas por comercializar sus promociones, muchas de las cuales se destinan a un segmento de mercado medio-alto debido a las altas calidades utilizadas y los muchos servicios añadidos con los que cuentan los edificios.

El caso del plan Poniente Sur supone, además, la visualización de una de las unidades de ejecución más caras y, a la vez, problemáticas del mercado de la construcción en la capital. Las promotoras de la zona -que en algunos casos pagaron cantidades astronómicas por sus parcelas- tuvieron que superar exigentes investigaciones arqueológicas de Cultura, cuyos criterios de interpretación y valoración de los restos motivaron un plante sin precedentes de las empresas. Cultura acabó relajando sus planteamientos y permitió el levantamiento parcial de restos de arrabal.

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