Urbanismo expedienta a una treintena de casas portátiles

  • El precio, a partir de 500 euros el metro cuadrado, y la facilidad de montaje se convierte en un reclamo para quien quiere edificar una parcela con nuevas técnicas

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Las casas portátiles -aunque sería más correcto utilizar el nombre de prefabricadas- se han convertido en la nueva fórmula de colonizar las parcelaciones de la ciudad. El caso de la propietaria de la vivienda del Cerro San Cristóbal que fue demolida y ha colocado una de estas construcciones en la misma ubicación que la edificación originaria ha puesto a este tipo de colonización del suelo en primer plano. No se trata del primer caso ni del único. La Gerencia de Urbanismo de Córdoba tiene en marcha una treintena de expedientes por colocar este tipo de viviendas en lugares donde no está permitido construir y sin contar con una licencia municipal. Además, existen sentencias y criterios judiciales suficientes que indican claramente que estas actividades no están amparadas por la normativa urbanística general ni por el planeamiento municipal.

Es muy normal toparse por la calle con anuncios de venta de este tipo de viviendas. El reclamo es el precio y las facilidades de colocación. Sin embargo, afirman las fuentes consultadas, el criterio urbanístico es que prefabricadas o fabricadas, portátiles o fijas, son viviendas. O más concretamente, construcciones. La dificultad, se reconoce, es el seguimiento preventino de cara a que no lleguen a colocarse en suelo que se encuentren vetado al uso residencial.

La labor de la Policía en las parcelas se centraba en el seguimiento de los pasos previos a la edificación y a coger a los autores de la infracción con las manos en la masa. En estos casos, es mucho más complicado. Las empresas que ofrecen este tipo de productos garantizan rapidez y un método de trabajo llave en mano. En algunos casos, las viviendas se entregan dotadas, incluso, de electrodomésticos, lo que implica que han de tener algún tipo de acceso a la red eléctrica y de infraestructuras básicas de saneamiento, como toma de agua a pozos y fosas sépticas.

Aquí la Policía no se encuentra con el aparataje propio de la construcción de una vivienda. El montaje de este tipo de casas se realiza muy fácilmente ya que en muchas ocasiones son casas que se colocan sobre el territorio de una pieza, transportadas en camiones. Los agentes no pueden en este caso paralizar la creación del forjado o denunciar el acopio sospechoso de materiales y herramientas. Un buen día, en un paraje determinado, aparece una casa.

Internet ofrece un buen método para sondear el mercado de las viviendas prefabricadas. Los precios dependen, obviamente, de las calidades. Y sorprende el desarrollo obtenido por las empresas de un producto que siempre estuvo dirigido a ofrecer un techo a las clases más populares (el barrio de las casitas portátiles de la capital era un ejemplo palpable). Los precios de una vivienda de primera mano (obviamente, son reutilizables) empiezan desde los 500 a los 750 euros por metro cuadrado. Las superficies que se hallan en el mercado van de las viviendas modestas de 50 metros cuadrados a auténticas casonas de 180 metros cuadrados. El precio de una casa bien preparada para no echar de menos los tabiques de ladrillo y no tener apreturas con la familia ronda los 63.000 euros. Más si tienen material aislante en las paredes.

Los catálogos son sorprendentes. Se venden casas de dos alturas con chimenea, baños de primera calidad, varias habitaciones, suelos calefactables e interiores decorados como las casas de Heidi. El problema es que no por portátiles son más legales.

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