La Torre del Agua tendrá 38 viviendas de lujo en 14 plantas

  • El precio medio de los inmuebles será de 390.000 euros Habrá dos fases con pisos más baratos

Una media de 175 metros cuadrados de superficie, entre dos y cuatro dormitorios y terraza con piscina privada. Estas son algunas de las características que tendrán las 38 viviendas de lujo que se albergarán en la Torre del Agua, el edificio que fue concebido por ÑXXI. El proyecto, que fue presentado ayer, está impulsado por Cooviur y será comercializado por Inmoclover y se trata de un ambicioso plan para dotar la zona de expansión de la ciudad de inmuebles de lujo. La Torre del Agua se levantará junto a la glorieta Amadora y tendrá 14 plantas a lo largo de sus 49 metros de altura. Se trata de un edificio singular pero que forma parte de un proyecto más amplio, pues en el solar también se ubicarán otros dos bloques -azul del agua y claro del agua- con 41 viviendas cada uno y en el centro habrá una amplia zona de ocio con piscinas, pistas de pádel o minigolf, entre otros servicios.

El responsable de Cooviur -una compañía que impulsa proyectos inmobiliarios en régimen cooperativo-, Agliberto Pérez, explicó que se realizará una inversión de aproximadamente 36 millones de euros y se crearán unos 2.000 puestos de trabajo durante los próximos tres años. Está previsto que las obras arranquen antes de que finalice el año y se desarrollen durante los próximos 18 o 24 meses. La comercialización ya ha empezado y la inmobiliaria aspira a completar la venta a pesar de lo elevado de los precios. Y es que el coste medio de los inmuebles en la torre será de 390.000 a 400.000 euros, según explicó el responsable de Inmoclover, Moisés García. Los promotores están convencidos de que "hay público" para este tipo de viviendas que "rompe con la tradicional concepción del piso" ya que se trata de inmuebles de una media de 175 metros cuadrados, con doble altura, que da la sensación "más de casa". La vivienda más cara de la torre cuesta 458.000 euros, tiene cuatro dormitorios y una superficie de 197 metros cuadrados.

La torre está compuesta por 14 plantas y no tendrá locales comerciales. En la planta baja habrá ocho viviendas tipo dúplex que tendrán también un jardín de 90 metros cuadrados y una piscina. En la primera planta ya habrá cuatro inmuebles y de la segunda en adelante -hasta la 14- sólo habrá dos inmuebles por planta, que contarán con terraza y piscina privada, según explicó el arquitecto del edificio, Rafael Castelló. Todos los pisos son a doble altura y cuentan con una gran cristalera en el salón, protegida con un material en la terraza que impide que dé el rayo solar durante el verano, que es cuando "más daño" puede hacer. En los otros dos bloques -el azul agua y el claro del agua- las viviendas serán "más tradicionales- y los precios oscilarán de media los 230.000 euros, trastero y cochera incluidos.

El arquitecto de la torre explicó que ha optado por la utilización de materiales tradicionales porque el objetivo es que el edificio se convierta en un "hito" en la ciudad y mantenga su singularidad a lo largo del tiempo y que no pierda su fisionomía. Así, se ha apostado por el hormigón blanco, el vidrio y el metal, "porque nunca cambian", insistió. Castelló aseguró que a la hora de diseñar el edificio ha tenido la intención de convertir la torre en "el centro neurálgico de la ciudad nueva" ya que se encuentra "en un sitio clave" para ello. Castelló insistió en que "se ha querido representar la silueta de la sierra con unas formas sinuosas y un tanto aleatorias, huyendo en todo caso de diseños más rígidos y compactos propios de otras localidades".

El proyecto Torre del Agua es heredado de la que se conoció como ÑXXI, pero en ese caso se proyectó un hotel y oficinas, aunque tanto las plantas como la altura serían las mismas: 49 metros. La Torre del Agua, si se cumplen los trámites previstos, se convertirá por tanto en el edificio más alto de la ciudad, junto con la Mezquita-Catedral.

El responsable de Cooviur, Agliberto Pérez, aseguró que ya cuentan con todos los permisos urbanísticos para poder acometer las obras, aunque lo cierto es que todavía no es la propietaria del suelo, sino que cuenta con preferencia de compra. De hecho, la filosofía de Cooviur es no iniciar ningún trabajo hasta que no se hayan superado todos los "puntos críticos" que hagan viable el proyecto.

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