La Sal de los días

Rumores en despachos municipales

  • En la calle está el comentario de que Ocaña está pensando dejar el Ayuntamiento, una conjetura que el interesado califica de "malintencionada", aunque no deja de preocuparle· Algunos han visto en su "exilio" a Urbanismo una imposición para recortarle poder político· Él asegura que de marcharse, nada

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En una entrevista publicada ayer por el Día, el teniente de alcalde de Urbanismo, Andrés Ocaña, decía que algunos "están planteando guerras psicológicas" y "desarrollando rumores" en torno a su persona. A la pregunta de qué rumores son esos y de si hay quien le quiere jubilar antes de tiempo, Ocaña se limitó a reir. No quiso ahondar más en el asunto, aunque su gesto denotaba preocupación. Se trata de una inquietud fundada, porque en la calle está el comentario de que podría estar planteándose su marcha del equipo de gobierno y, por extensión, de la política activa.

Los que le conocen bien aseguran que el responsable de Urbanismo es un trabajador nato y que, aún sin pecar de ambición en el sentido estricto de la palabra, sí le gusta que al menos se le reconozca lo andado. Precisamente por esa razón fue por lo que dio batalla para integrar de nuevo la lista de IU a las municipales del pasado mayo, a pesar de que tenía en frente a una parte de su organización que estimaba que, con los estatutos en la mano, estaba cometiendo una ilegalidad. Ocaña comprendía que, después de lo aguantado en el anterior mandato a cuentas de la denuncia del PSOE sobre supuestas irregularidades en su área, y teniendo en cuenta que había en torno a una treintena de personas que en Córdoba estaban en su situación y a las que no se les ponía objeción alguna, debía estar en la candidatura fuera como fuera. Estuvo, y como número dos.

El problema, según algunos, vino a partir de ahí, cuando Rosa Aguilar formó gobierno y dio a Francisco Tejada el protagonismo político que desempeñaba Ocaña. Ávidos de historias de vodevil, hay quienes empezaron a ver celos y rencores sin entender que no todo el mundo tiene por qué ser amigo del que tiene trabajando en la mesa de al lado. Basta con que la relación sea cordial y directa, y entre los dos tenientes de alcalde de IU lo es. Eso, unido a que el exilio más o menos elegido por Ocaña en la Gerencia le mantiene lejos del Ayuntamiento y a que, en determinados momentos, como todos, ha podido soltar eso de no aguanto más, yo me voy a mi casa, ha dado lugar a múltiples interpretaciones que son "comentarios malintencionados", como los califica el interesado.

También hay quien entra en la arena de la sucesión, como si esto fuera el reinado de Rosa Aguilar. No sé si ese querer que le reconozcan lo trabajado, que no ha sido poco desde que dejó las aulas para dedicarse a la cosa pública, lleva a Ocaña a pensar en convertirse en alcalde de la ciudad, pero hay quien opina, algunos cercanos al propio responsable de Urbanismo, que el día que se caiga del cartel la alcaldesa el sucesor no sería él. Eso sí, también mantienen que tampoco lo sería Tejada, por si eso es lo que levanta ampollas.

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