L La institución se expande

El Rey resalta el papel de Casa Árabe contra los estereotipos

  • Los monarcas inauguran la nueva sede del centro en la capital de España, situada en las antiguas Escuelas Aguirre · Manuel Chaves y Rosa Aguilar, vicepresidentes de la institución, entre los asistentes

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El 7 de julio de 2006 se constituyó el consorcio institucional Casa Árabe, formado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid, la Junta de Andalucía y los ayuntamientos madrileño y cordobés bajo la presidencia de los Reyes. Ayer, coincidiendo con el segundo aniversario de este nacimiento, la iniciativa dio un paso adelante con la inauguración de su nueva sede en Madrid, ciudad que comparte el liderazgo junto a Córdoba. Dos palabras protagonizaron el análisis sobre el papel que ha jugado y debe desempeñar este proyecto, que actúa como punto de "encuentro" y lugar para la "reflexión" entre España y el mundo árabe, dos antiguos amigos que atesoran estrechos vínculos históricos y culturales. Sin embargo, no todo debe ser retórica y fue el Rey Don Juan Carlos quien puso el énfasis en una realidad existente entre las dos partes: el fantasma de la exclusión y de la incomprensión por parte de la sociedad española y musulmana. A juicio del monarca, Casa Árabe "ha contribuido a un mayor entendimiento mutuo, capaz de borrar estereotipos y de ensanchar el diálogo". El Jefe del Estado apuntó que "el mundo árabe y España comparten la responsabilidad de favorecer la relación entre nuestras respectivas sociedades civiles, al tiempo que buscan combatir conjuntamente prejuicios y concepciones excluyentes".

El Rey y Doña Sofía presidieron la reunión extraordinaria del Alto Patronato de Casa Árabe, convocada con motivo del traslado a la nueva sede, situada en las antiguas Escuelas Aguirre. Entre los presentes, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, el alcalde de la capital madrileña, Alberto Ruiz Gallardón, y la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, todos ellos vicepresidentes de la institución. También asistió el secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, además de personal diplomático y miembros del Patronato, entre ellos José María Fidalgo, responsable de CCOO, o José Joly Martínez de Salazar, presidente del Grupo Joly.

Moratinos, quien cambió sobre la marcha el discurso previsto, resaltó que España está concienciada de la necesidad de participar "en el momento crítico" que atraviesa el mundo árabe, "un momento crítico que hay que considerarlo como positivo porque es una sociedad que está viviendo un gran liderazgo de cara al futuro y nosotros queremos compartir esa aventura". El titular de la diplomacia española, que precisamente hoy inicia una gira de tres días por Mauritania, Argelia, Túnez y Libia, destacó la apuesta estratégica y prioritaria del Gobierno de Zapatero por el Magreb, "con el que compartimos un futuro común". A juicio del ministro, es también muy importante que se potencien las relaciones comerciales y empresariales con el mundo musulmán y destacó que Casa Árabe contribuye decididamente a ello. De hecho, apuntó que en los dos últimos años ha crecido un 23% el intercambio comercial entre las dos zonas.

Amr Musa, que precedió en la palabra a Moratinos, aplaudió la iniciativa y anotó que la institución, que tiene "una noble misión civilizadora", es una herramienta esencial para "difundir la cultura de la paz y de la amistad entre nosotros". El secretario general de la Liga Árabe manifestó que la experiencia de la interacción de las dos civilizaciones "es una luz que iluminará el camino para implantar la paz y la seguridad en el área mediterránea y en el mundo entero, con sus distintas culturas y aspiraciones de sus pueblos".

Todos los presentes resaltaron que una de las virtudes de Casa Árabe es el amplio abanico de escenarios en el que trabaja, ya que abarca desde las relaciones políticas bilaterales y multilaterales a la contribución a la estabilidad y la paz en la región, pasando por el fomento de las relaciones económicas, turísticas, culturales o educativas y sin olvidar el desarrollo de la formación y la promoción de la investigación sobre el mundo árabe y musulmán. Este último aspecto es el que dota de contenido a la sede cordobesa, ya que en la ciudad de la Mezquita se localiza el Instituto Internacional de Estudios Árabes y el Mundo Musulmán. Con este protagonismo se pretende que Córdoba, que fue escenario para el abrazo de Oriente y Occidente, se convierta en el núcleo de desarrollo de los estudios árabes.

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