Un Rey Melchor del Zumbacón

  • El azar decide tras un intento fallido que el joven Guillermo Yepes, de 20 años, sea el encargado de representar a su Majestad el próximo día 5 en la cabalgata que recorrerá las calles de la capital

El Salón de Plenos del Ayuntamiento estaba repleto ayer para conocer la identidad del Rey Melchor que esta Navidad paseará por las calles de la ciudad en la cabalgata del próximo 5 de enero. Familias enteras aguardaban con la esperanza de que el azar fuera generoso y depositara en el bombo las bolas necesarias para formar su número. Unos rezaban por lo bajini, otros hablaban de otro tema para disimular los nervios, pero la emoción invadía un recinto en el que había más de 200 personas. Los menos puntuales esperaron en el pasillo, ya que en el salón no quedaba ni una butaca libre.

Por fin, la alcaldesa hizo acto de presencia sobre las 21.15 y deseó suerte a todos los presentes. Podía comenzar el sorteo. Las exclamaciones brotaron cuando salieron las bolas del primer número: el 205. Su titular no estaba presente, lo que supuso una oportunidad más para el resto, algo que se celebró con un sonoro aplauso. Esta vez, a la segunda sí que fue la vencida. El destino otorgó el trono a Guillermo Jesús Yepes Romero, pero estuvo a punto de perderlo. El joven estaba inmerso en el bullicio del pasillo y pensó que había aparecido el agraciado con el primer número. Ya se iba a su casa de la calle Esperanza -en el Zumbacón- cuando su madre, María Teresa Romero, comenzó a llamarlo al móvil para que se diera la vuelta. Lo que vino después, justo cuando Guillermo entró en el Salón de Plenos, fue toda una sucesión de emociones. Su madre observaba emocionada cómo le hacían entrega a su hijo de la capa y la corona que vestirá el próximo día 5. "Estoy muy contenta, no me lo esperaba", comentaba. Éste era el segundo año que Guillermo se presentaba a aspirar al cargo de Melchor, aunque el espíritu de los magos de Oriente lo siente desde muy pequeño, pues siempre ha participado como paje en la cabalgata cordobesa. Su madre, además, también acude con ilusión todos los años a probar suerte. En una ocasión se quedó como suplente, "pero esto es demasiado", aseguraba. "Por lo menos ya somos pajes", decía su tía.

Guillermo, cuando pudo reaccionar después de recibir muchos flashes, confesaba sentirse muy emocionado. "Este año la cabalgata será un día muy especial para mí", aseguraba. "Lo primero que voy a hacer es celebrarlo con mis padres y después con mis amigos, que ya había quedado con ellos para salir", explicaba.

Guillermo estudia Magisterio en la Facultad de Ciencias de Educación de la capital. De hecho, en la sala se encontraba alguno de sus compañeros de clase que también participaba en el sorteo y que no tardó en felicitarlo. Una noche emocionante que no fue sino el preludio de la más mágica del año cuando el próximo 5 de enero Guillermo se convierta en un perfecto embajador de su Majestad.

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