El Reina Sofía creará dos espacios para investigar con células madre

  • Las nuevas salas blancas, que estarán disponibles el próximo año, permitirán también administrar tratamientos de terapia celular para algunas enfermedades

El Hospital Universitario Reina Sofía comenzó ayer la construcción de dos salas blancas para la aplicación de tratamientos de terapia celular, en las que también se podrá investigar con células madre adultas determinadas enfermedades para las que todavía no existe curación.

Estas instalaciones, que se construyen dentro del Laboratorio de Terapia Celular -dirigido por la hematóloga e investigadora Concepción Herrera- y cuya adecuación supondrá una inversión superior a los 300.000 euros, permitirán desarrollar terapias con células madre adultas en un área exclusiva que reúne los requisitos exigibles de manipulación y cultivo. Estas dependencias estarán listas el próximo año y contará con una superficie global de 83 metros cuadrados.

En concreto, estas salas blancas se ubicarán en el nivel menos uno del Hospital General y contarán con sofisticados equipos para el empleo de técnicas minuciosas que permitirán la manipulación, el cultivo y la obtención de terapias celulares aplicables en seres humanos. Por ello, las nuevas instalaciones cumplirán unos requisitos muy específicos validados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

Una vez que concluyan las obras, y antes de que las nuevas salas del Hospital Reina Sofía puedan entrar en funcionamiento, será necesario obtener la certificación para producir medicamentos de terapia celular de estas características. Además, el recinto estará sometido a un sistema de sobrepresión que impide la entrada de aire del exterior, condición indispensable para mantener un ambiente de esterilidad. Así, el aire que entre en el laboratorio pasará antes por un sistema de filtrado de alta eficiencia que retiene todas las partículas que puedan tener microorganismos infecciosos.

Precisamente la directora del Laboratorio de Terapia Celular desarrolla un trabajo junto al jefe del servicio de Cirugía Cardiovascular del centro hospitalario, José Suárez de Lezo, para mejorar el corazón que ha sufrido un infarto agudo de miocardio. El procedimiento consiste en implantar en los tejidos dañados células extraídas del propio enfermo, preferentemente de la médula ósea.

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