Recibe el alta el joven trasplantado del hígado y de los dos pulmones

  • Emilio Correro se recupera en el piso de la Asociación contra la Fibrosis Quística

Emilio José Correro, el joven gaditano trasplantado de los dos pulmones y el hígado el pasado 30 de abril en el Reina Sofía, ha recibido recientemente el alta médica debido a su favorable evolución desde que se produjo la intervención, según confirmaron a El Día fuentes del complejo sanitario. No obstante, el chico permanece en el piso de acogida que la Asociación contra la Fibrosis Quística posee en la capital debido a las continuas revisiones a las que se tiene que someter aún en el hospital de la capital.

El trasplante hepato-bipulmonar de Emilio José Correro es el cuarto que se realiza en España. El primero fue en el Hospital La Fe de Valencia, en 2002, y el resto en el Reina Sofía, pues es el único centro andaluz y de los pocos a nivel nacional acreditados para realizar esta operación por la complejidad que conlleva. El primero de ellos fue a un paciente de Jaén, el segundo a un chico de Daimiel (Ciudad Real) y el último a este joven natural de Cádiz.

Emilio José Correro sufría sufrosis quística desde su nacimiento, una enfermedad de origen genético que constituye la principal indicación para el trasplante. Como consecuencia de esta dolencia también padecía un problema de cirrosis hepática y otro de insuficiencia respiratoria que complicaba aún más su situación. Sin embargo, gracias a la profesionalidad y a la experiencia acumulada del equipo de trasplantes del Reina Sofía, Emilio José está muy cerca de conquistar la ansiada normalidad en su vida.

El trasplante hepato-bipulmonar es uno de los más complejos desde el punto de vista técnico, pues se colocan en el mismo acto quirúrgico y en el menor tiempo posible el hígado y los dos pulmones.

Tras la intervención, hubo que sortear algún que otro contratiempo propio de operaciones de estas características, pero afortunadamente todo salió bien y está a punto de iniciar una nueva vida. En la operación intervino un equipo formado por más de medio centenar de especialistas, entre cirujanos, neumólogos, hepatólogos o anestesistas, quienes durante más de diez horas dieron lo mejor de sí para que el injerto hepato-bipulmonar fuera un completo éxito.

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