El Puente y el sol atraen a las masas

  • El turismo nacional protagoniza el primer día festivo en una jornada que se vio beneficiada por el cierre a la circulación del entorno de la Catedral por medio de la pilona de la calle Amador de los Ríos

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Sol y frío moderado, varios kilómetros de vías peatonales en pleno corazón del Casco Histórico y monumentos abiertos durante toda la mañana. Estas circunstancias compusieron el cóctel perfecto para que algunos miles de turistas -la mayor parte de ellos procedentes del resto de España- convirtieran a Córdoba en una de las ciudades de interior más visitadas en el inicio del Puente de la Constitución y de la Inmaculada. Hacía tiempo, tal vez desde el pasado mayo -el mes turístico por excelencia para los cordobeses-, que las principales calles de la zona patrimonial de la capital no bullían con la plenitud que lo hicieron ayer. En cada rincón de la Judería y en pleno Patio de los Naranjos, se podían ver a familias y grupos de turistas en busca de la mejor fotografía de recuerdo.

Pero lo visto ayer entre la Puerta de Sevilla y los distantes barrios de San Lorenzo y Santiago no fue más que la rúbrica de lo que ya se esperaba en los círculos hosteleros. Las reservas de hoteles, según apuntaron los propios empresarios a principios de semana, iban a buen ritmo y los establecimientos se tendrían que ver obligados a colgar el ambicionado cartel de completo durante varios días consecutivos. Pero los hoteles no fueron los únicos que se beneficiaron de este empujón. Se produjo el llamado efecto dominó y la bonanza turística repercutió muy positivamente en los restaurantes y cafeterías y en los comercios de souvenirs del Casco.

También fue un día para comprobar que la restricción al tráfico de la Mezquita -una zona cortada mediante la activación de la pilona en la calle Amador de los Ríos-, beneficia al turismo y no perjudica sustancialmente al ritmo de negocio de los establecimientos de la zona cortada al tráfico, tal y como denunciaron algunos comerciantes cuando se instaló este sistema. Por la plaza del Triunfo y las calles que bordean la Catedral apenas si pasaron algunos taxis y ciclomotores. El empedrado estaba dominado por los peatones.

El buen tiempo provocó, además, que los turistas bajaran a la Ribera para conocer el estado de la remodelación del Puente Romano e incluso se atrevieran a juzgar el "raro" revestimiento de los andamios de las obras de la Torre de la Calahorra. "¿Qué es eso?", preguntaba uno de los turistas que se dirigieron a la Ronda de Isasa apuntando a la lona diseñada por el sevillano Luis Gordillo que cubre la intervención de la Calahorra, una de las siete actuaciones previstas en el eje monumental del Puente Romano.

Las tabernas, sobre todo las que se encuentran en el Casco Histórico, se beneficiaron de la masiva llegada de turistas a Córdoba. Casa Pepe, Taberna Salinas o la Sociedad de Plateros de San Francisco, aparte de otros puntos especializados en tapas, se llenaron conforme se iba acercando el mediodía. Fueron un continuo entrar y salir de gente, que, aprovechando la meteorología favorable, no abandonó la calle hasta bien entrados la noche y el frío.

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