Pena de ocho años para la joven que planeó el asesinato de Lucena

  • La sentencia de la Audiencia Provincial concluye que, a pesar de su inteligencia límite, la procesada, de 19 años, poseía "íntegra" su capacidad de conocimiento

Sara B. V., la joven de 19 años procesada por su implicación en el asesinato de un indigente en Lucena, cumplirá finalmente ocho años de prisión. Así lo determina la Audiencia Provincial después de que un jurado popular considerara a la joven responsable de un delito de asesinato.

La sentencia considera probado que, en la tarde del 17 de octubre del año pasado, la víctima se encontraba en un parque de Lucena, adonde llegó la acusada con otros tres menores que también han sido condenados. La pandilla inició una discusión con la víctima, que en un momento determinado se dirigió a Sara B. V. y le dijo que "se cagaba en sus muertos", lo que enfadó "mucho" a la chica debido a que su madre había fallecido un mes atrás. Llevada por el "ánimo de atentar contra su integridad", le propinó un guantazo en la cara y varias patadas, una agresión por la que la procesada ha sido condenada a pagar una multa de 50 euros.

Sobre las 08:00 del día siguiente, los tres menores acudieron al domicilio de Sara y "se pusieron de acuerdo para acabar ese mismo día con la vida" del indigente. Decidieron, además, que la forma de hacerlo sería quemándolo, y que Sara les proporcionaría el disolvente necesario, relata la sentencia. Mientras que la acusada permaneció en su casa esperando, los tres menores fueron a la casa de la víctima para comprobar que estaba allí, volvieron a casa de Sara y ella les proporcionó el líquido inflamable.

En torno a las 10:30, mientras uno de los chicos vigilaba, los otros dos entraron en el domicilio de la víctima, rociaron el disolvente sobre su cuerpo y con un mechero le prendieron fuego mientras grababan la escena con un teléfono móvil.

Tras acabar con la vida del indigente, corrieron al domicilio de la acusada, a la que anunciaron: "Ya está, ya lo hemos matado". La sentencia considera probado que Sara B. V. visionó la grabación y, acto seguido, se dirigió hacia la vivienda de la víctima para comprobar que había sido asesinado. La resolución concluye que la acusada posee una inteligencia límite con un coeficiente intelectual del 71, si bien "tiene íntegra su capacidad de conocimiento y libre determinación excepto para actos muy complejos".

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