El PSOE presiona para que se ponga el contador a cero y se empiece de nuevo

  • Los ediles socialistas no se sienten responsables del trabajo realizado en el proyecto

Es una cuestión de actitud. Más que las palabras, lo que interesa es cómo se afrontan los hechos. Y en el gobierno municipal, hay dos maneras de ver las cosas. Una en IU, que por razones de estrategia se niega a enterrar el proyecto de Koolhaas afirmando incluso que podría triunfar la alternativa de volver a construirlo tal y como está. Otra, la del PSOE, que aboga por poner el contador a cero, empezar de nuevo, pasar la página e intentar otra cosa distinta.

Aunque Rafael Blanco fijará hoy su posición sobre este proyecto, los socialistas están presionando dentro del equipo de gobierno para que la ruptura con el pasado sea total. Abogan por que se paguen las facturas pendientes y se plantee un proyecto distinto, sin cargas del pasado, lo cual sorprende puesto que el PSOE siempre ha reclamado cierto grado de derechos de autor sobre la idea de traer a Rem Koolhaas a Córdoba, una iniciativa que se adoptó con José Mellado en la Gerencia de Urbanismo y Rafael Blanco en la Concejalía de Desarrollo Económico -dentro del primer gobierno de coalición, que tuvo lugar entre 1999 y 2003.

El sentir del grupo socialista es absolutamente crítico con el trabajo realizado hasta el momento. Ante todo, afirman no haber participado en ninguna reunión donde se hubiesen tomado decisiones relevantes sobre el futuro del Palacio del Sur. En todos los contactos que mantuvo ayer la alcaldesa con la sociedad civil en torno a esta cuestión, siempre hubo representación de ediles socialistas, incluso algunos que han tenido una relación absolutamente marginal con el proyecto.

En el PSOE son tan partidarios de cortar amarras con el pasado que incluso se aboga sin ambages por enterrar el proyecto de Rem Koolhaas, una vez que se ha demostrado que su alto presupuesto ha pesado como una losa. Así, no se está de acuerdo con una reducción del presupuesto basada en cuestiones parciales como la eliminación del revestimiento acristalado de las fachadas, que cuesta diez millones de euros. Bien podría haberse hecho antes, se asegura por parte del PSOE.

En sus primeras intervenciones como candidato, Rafael Blanco abogó por reformar el proyecto hasta hacerlo viable. Ahora es IU el que asume la estrategia de la reforma mientras que el PSOE apuesta por la ruptura. La cuestión es conocer quién va a liderar este proceso y bajo qué premisas comunes de gobierno.

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