Navidad también para los sin techo

  • La casa de acogida Madre Redentor y el comedor de Trinitarios preparan estos días navideños menús especiales para los usuarios habituales, con los que se pretende hacer que las fiestas sean más gratas

Las Navidades son fechas en las que se hace balance, no sólo del año transcurrido sino también de la vida que se lleva. Se ponen en una balanza los buenos y los malos momentos pasados hasta estos días, se desea que el próximo año el destino depare cuanto menos salud y bienestar y se echa de menos, sobre todo, a los seres queridos que ya no están.

Sin embargo, estos días, que en la mayoría de las casas se degustan manjares hasta decir basta, no son motivo de alegría para todos los cordobeses. Hay muchas personas que no gozan ni siquiera de una mesa en la que compartir con su familia un trozo de pan, son los transeúntes, personas para las que estar estos días bajo techo y tomar un caldo caliente es sin duda la mayor de las alegrías.

Con esta inquietud, las Organizaciones No Gubernamentales y religiosas de la ciudad ofrecen estas fiestas en sus mesas menús especiales que "habitualmente no sirven", señaló Julia Cerro, trabajadora social de la Casa de Acogida Madre Redentor. Un pequeño grano de arena que intenta paliar la situación de pobreza que actualmente afecta a más del cuatro por ciento de la población de la provincia. De este modo, estos días festivos tanto esta casa de acogida como el comedor de los Padres Trinitarios están completos. En total, casi un centenar de usuarios que los día 24 y el 25 de diciembre y fin de año degustan para almorzar entremeses, en los que no falta ni el jamón ni el queso, así como un primer y un segundo plato para los que los voluntarios cocinan desde el tradicional pavo hasta bacalao al horno pasando por lomo con verduras o arroz. Un menú que "sabe a gloria" y en el que de postre no faltan ni los dulces navideños ni el tradicional flan de huevo con nata y melocotón en almíbar. Con esta carta especial, lo que se intenta es que los beneficiarios "lo pasen lo menor posible y que estos días sean gratos también para ellos", apuntó Julia Cerro.

Por su parte, el director del comedor de los Padres Trinitarios, Javier Evelio Díaz, aseguró que los voluntarios con cada acción que realizan pretenden que los beneficiarios olviden un poco su situación y que se sientan arropados. Y no es para menos, las Navidades son unas fechas, como se suele decir, entrañables y "todos merecen sentirse un poco especiales, a pesar de su circunstancias personales". Además de estos menús especiales, los voluntarios fomentan estos días con ellos actitudes y habilidades sociales.

El perfil del beneficiario de estos centros es el de un hombre de mediana edad, con problemas de consumo de alcohol y drogas, en la mayoría de los casos, lo que ha hecho que la "familia se desentienda de él, incluso en estas fechas", apuntó Cerro. Además, muchos de los beneficiarios son personas extrajeras y parados. El problema es que, al final, estos días de fiesta y de comidas especiales quedan atrás y la vida continúa para los sin techo como un jornada sin pan.

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