Cuándo la Navidad no entiende de edad

  • El centro de mayores del Campo de la Verdad celebra su tradicional fiesta entre abuelos y nietosl Por la mañana La celebración tuvo lugar en el centro municipal situado en la calle Osario Romano.

Para creer en Papá Noel basta con tener un espíritu lleno de generosidad y alegría a cualquier edad. La Navidad es una celebración que une a niños y mayores para compartir lo mejor de cada uno en un ambiente repleto de felicidad y amor. Esto es lo que ayer se vivió en la fiesta intergeneracional celebrada en el centro de mayores Osario Romano, un encuentro donde abuelos y nietos compartieron una mañana de juegos y diversión en el Campo de la Verdad. La fiesta empezó a primera hora con un desayuno copioso para los más pequeños a base de zumos, batidos y dulces variados.

Mientras los niños se manchaban las manos de chocolate y se llevaban las golosinas a la boca, llegó el momento más mágico de la mañana: la llegada de Papá Noel cargado de caramelos y regalos para todos. "Los mayores disfrutan casi más que los niños en esta celebración", reconocía la presidenta de este centro municipal. Gemma María, Heidi y Imanol Tony eran tres hermanos que disfrutaban con sus abuelos del gran día. La más pequeñita, incluso, se había vestido de pastora para la ocasión. "Nosotros disfrutamos muchísimo este encuentro", reconocía Concepción mientras alineaba a sus tres nietos para mostrar lo orgullosa que estaba de ellos.

María del Valle Aguilar también acompañaba a su abuela a la fiesta. Ella no vive en el Campo de la Verdad, pero parte de su familia sí, y por ello no se quiso perder el tradicional encuentro intergeneracional. Isabel también compartía risas y felicidad con sus dos nietos: María Ángeles y Miguel. Rafael y Jesús Arjona tampoco pararon de correr y bailar durante toda la mañana, al igual que el resto de niños.

Pero los mayores también tuvieron su momento de gloria, especialmente Manuel Ramírez y Piedad Pérez, dos socios que recibieron un obsequio por su implicación en el centro. Pero de las decenas de personas que ayer se congregaron en el centro cívico, una de la más admirables era Salud, una abuela que no paraba de animar a los niños a pesar de que sus nietos ya no acuden a la fiesta porque "son mayores".

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